Con-ciencia y sin corbata
Jurisprudencia
Emiliano Calvert
Hay palabras que uno conoce en la universidad y no se le olvidan.
No porque las entienda perfecto.
Sino porque sospecha que esconden algo importante.
A mí me pasó con jurisprudencia.
La escuché por primera vez en medio de libros gruesos, maestros serios y un ambiente donde todo sonaba bien serio. En ese momento pensé que era una palabra elegante para decir “lo que ya pasó antes”. Algo técnico, muy de abogados.
Con los años entendí que no.
Que la palabra es muy interesante.
Y que aplica mucho más allá del derecho.
Jurisprudencia, en español
En términos simples, la jurisprudencia es esto:
cuando una decisión se repite tantas veces que deja de ser una opinión y se convierte en regla.
No porque alguien la decretó.
Sino porque el sistema dijo: “ok, ya vimos que así funciona”.
Un juez decide algo.
Otro juez decide lo mismo.
Luego otro.
Y otro.
Hasta que ya no se discute.
Se asume.
Eso es jurisprudencia: la costumbre con autoridad.
Alerta: pasa todos los días
En la chamba pasa lo mismo.
La primera vez que tu jefe toma una decisión, es criterio.
La segunda, es tendencia.
La tercera, ya es “así se hacen las cosas aquí”.
Nadie lo escribió en un manual.
Pero todos lo entendieron.
Cuando una empresa le aplaude al que se queda hasta tarde, eso es jurisprudencia.
Cuando tolera errores sin consecuencias, también.
Cuando castiga al que pregunta demasiado, ni se diga.
No es política interna.
Es repetición.
El problema no es la jurisprudencia
El problema es cuál estás creando
Porque la jurisprudencia no distingue entre lo correcto y lo cómodo.
Solo registra lo que pasó… muchas veces.
Si en un equipo se normaliza apagar fuegos en lugar de planear, eso se vuelve ley.
Si un líder evita conversaciones difíciles, eso se vuelve precedente.
Si siempre se salva al último minuto, el caos deja de ser excepción y se vuelve el pan de cada dia.
Y luego todos dicen:
“Es que aquí siempre ha sido así”.
Exacto.
Ese es el problema.
Jurisprudencia en Vida
Esto no es solo de empresas o tribunales.
La vida personal funciona igual.
Lo que toleras una vez, se vuelve posibilidad.
Lo que repites seguido, se vuelve hábito.
Lo que nunca corriges, se vuelve identidad.
Nadie decide conscientemente crear malas reglas para su vida.
Simplemente no las cuestiona a tiempo.
Y cuando quieres cambiar, ya no estás rompiendo una costumbre…
estás rompiendo una ley no escrita.
Por eso la palabra pesa
Hoy, cada vez que escucho jurisprudencia, no pienso en jueces.
Pienso en liderazgo.
En cultura.
En decisiones pequeñas con consecuencias grandes.
Porque al final, la jurisprudencia es la memoria del sistema.
Y los sistemas (empresas, equipos o personas) terminan siendo exactamente eso:
la suma de lo que permitieron algún día.
En fin…
Si alguien analizara tu forma de trabajar, de liderar o de vivir…
¿Qué jurisprudencia encontraría?
¿Qué decisiones repetiste tanto que ya se volvieron ley, aunque nunca fue tu intención?
Tal vez no necesitas cambiarlo todo.
Tal vez solo necesitas romper un precedente antes que sea definitivo.
Porque una vez que algo se vuelve jurisprudencia…
ya no se discute.
Se obedece.
