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21 de mayo de 2026
Opinión

Con-ciencia y sin corbata

Con-ciencia y sin corbata
  • mayo 21, 2026

Cantera Cruz Azul
Por: Emiliano Calvert

El 12 de junio de 2003, después de nueve jornadas sin ganar en el Apertura, la directiva de Cruz Azul hizo lo impensable. No les basto con correr al técnico Mario Carrillo, Billy Álvarez rescindió el contrato a toda la plantilla y les ofreció uno nuevo, basándose en resultados: si ganas te pago tanto, si pierdes te pago esto otro. La mayoría de los titulares no quiso firmar. Tocaba jugar contra Pumas en la jornada 10 (un equipo armado con cantera propia que en meses iniciaría su bicampeonato) y Cruz Azul no tenía jugadores. Lo que hizo la directiva entonces fue lo que debió haber hecho años antes: voltear a su propia cantera. Emmanuel González, Miguel Ángel Gómez, Norberto Ángeles, Juan Carlos Chacho, Marinho Ledesma. Jovenes formados en la institución, La Sangre Azul, que llevaban tiempo esperando que alguien se acordara que existían. Ese día, en el Estadio Azul, le ganaron a Pumas 2-0 con goles de Cacho. La directiva celebró el milagro. Nadie preguntó lo obvio: ¿por qué hubo que rescindirle el contrato a toda la plantilla para voltear hacia adentro? Esta escena se repite en el dia a dia con tal frecuencia que ya casi no se percibe. Empresas que traen consultores carísimos a resolver problemas de planta que el supervisor de turno lleva dos años levantando la mano. Empresas Familiares que pagan headhunters para buscar un director general mientras el subgerente que conoce a los trescientos empleados de la nave sigue esperando una oportunidad. El patrón es identico: invertimos en buscar afuera lo que tenemos guardado en casa. Matthew Bidwell, de Wharton, publicó en 2011 un artículo que sigue vigente. Comparó ejecutivos contratados desde afuera con ejecutivos promovidos desde adentro, en posiciones similares. Los de afuera cobraban entre 18 y 20 por ciento más. Tenían peor desempeño los primeros dos años. Y eran 61 por ciento más propensos a renunciar o a ser despedidos. Aun así, las empresas insisten en importar. El CV del MBA, el saco bien planchado, la diapositiva con gráficas a colores. Lo de adentro huele a “archivo muerto” y mueble viejo. El supervisor que lleva dieciocho años en la maquila… No se ve directivo. Pero sabe exactamente por qué la línea cuatro tira un punto de scrap más que la línea siete, y por qué el turno de noche produce mejor que el matutino. Don Lorenzo Zambrano lo entendió. Cuando asumió la dirección de Cemex en 1985, llevaba diecisiete años en la empresa. Había empezado en las plantas. Conocía el negocio desde el piso. Construyó la cementera más grande del continente con un equipo formado mayoritariamente adentro, “doctrina” que después se llamaría The Cemex Way: el pensamiento crítico no se compra, se cultiva. Lo más obscuro del caso Cruz Azul no es que Billy Álvarez se equivocara en la forma. Es que tuvo que rompérsele la plantilla para darse cuenta de lo que tenía. Y uno se pregunta, viendo a las empresas que despiden gente en agosto y traen consultores en septiembre, cuántas Sangres Azules estamos teniendo guardadas sin saberlo. Cuántos Cachos esperando que un viernes de crisis a alguien se le ocurra mirar hacia adentro. A veces el equipo que necesitamos ya está vestido y listo para salir a jugar.