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18 de febrero de 2026
Opinión

Con-ciencia y sin corbata

Con-ciencia y sin corbata
  • febrero 18, 2026

Tigres S.A. de C.V.
Emiliano Calvert

 

Aclaro algo antes de empezar:

yo soy Cruz Azul. Azul de corazón, de terapia y de resiliencia histórica.

Pero una cosa es la pasión… y otra el análisis.

Y cuando uno se quita la camiseta (aunque cueste), Tigres merece ser estudiado como caso de éxito dentro y fuera de la cancha.

Porque más allá del “Volcán” y los abucheos regiomontanos, Tigres es probablemente uno de los proyectos de gestión deportiva más consistentes de México en los últimos 15 años.

Y eso no es opinión.

De equipo universitario a unidad estratégica

Tigres UANL nació como club universitario en 1960. Durante décadas fue competitivo, sí, pero intermitente.

El punto donde el cambio fue real llegó cuando CEMEX logro el modelo de administración a través de Sinergia Deportiva.

Ahí cambió la cosa.

No fue solo “meter dinero”.

Fue profesionalizar procesos:

  • Planeación deportiva de largo plazo
  • Estructura directiva estable
  • Inversión sostenida (no impulsiva)
  • Gestión de marca

En otras palabras:

pasaron de ser un equipo que reaccionaba… a uno que ejecuta estrategia.

Fichajes como activos estratégicos, no caprichos

Cuando trajeron a André-Pierre Gignac, muchos lo vieron como “boom” mediático.

Pero desde otra óptica fue:

  • Incremento en venta de jerseys
  • Mayor rating televisivo
  • Internacionalización de la marca
  • Incremento en patrocinadores premium

Eso no es romanticismo de tigre.

Es ROI en el deporte

El jugador no solo metió goles.

Elevó el valor del activo “Tigres”.

Y en el deporte moderno, el talento es una inversión de marca.

Diversificación de ingresos (no depender solo del estadio)

Los clubes tradicionales dependen de:

  • Taquilla
  • Patrocinios
  • Derechos de TV

Tigres entendió que el negocio moderno va más allá:

  • Negociación agresiva de derechos de transmisión
  • Expansión digital
  • Activos como fan tokens
  • Branding internacional

Esto convierte al club en algo más cercano a una empresa de entretenimiento que a una institución deportiva tradicional.

Y eso, en un entorno como la Liga MX (donde muchos clubes viven al día) es realmente una  ventaja competitiva.

Consistencia directiva = ventaja invisible

Uno de los grandes errores en México es la volatilidad:

Cambios de técnico cada seis meses.

Directivos que duran menos que un torneo.

Proyectos que no sobreviven a una mala racha.

Tigres ha hecho lo contrario:

estabilidad estructural.

En empresa esto es clarísimo:

La estrategia solo funciona si le das tiempo.

Y Tigres le dio tiempo a su modelo.

Comunidad como activo

El activo más fuerte de cualquier club no es el estadio.

Es la base de aficionados.

Tigres construyó una identidad sólida en Monterrey.

No solo es un equipo, es símbolo regional.

Y cuando una marca se convierte en identidad cultural:

  • El consumo se vuelve recurrente
  • La lealtad se convierte en estabilidad financiera
  • Y la estabilidad permite planear a largo plazo

Eso es círculo virtuoso.

¿Qué enseña Tigres?

Tigres enseña algo muy claro:

  1. El deporte profesional es una industria.
  2. La pasión sin estructura no genera valor.
  3. La inversión inteligente supera a la improvisación.

No se trata de quién tiene más títulos.

Se trata de quién entendió mejor el negocio.

Y si algo ha hecho Tigres bien es esto:

Profesionalizar el fútbol como si fuera una unidad estratégica corporativa.

Yo seguiré sufriendo con Cruz Azul.

Pero si hablamos de gestión, estructura y visión…

Tigres es caso de estudio.

Y en negocios, uno puede admirar la ejecución…

aunque no celebre los goles.