Obispo de Saltillo alerta por tensión Venezuela-EU
Miguel Villarello
Ante los recientes acontecimientos que han generado tensión entre Venezuela y Estados Unidos, el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, expresó su solidaridad con la comunidad católica venezolana y se sumó al llamado de los obispos de ese país para que prevalezcan la paz, el diálogo y la prudencia, evitando que la incertidumbre derive en violencia.
Señaló que los obispos de Venezuela ya habían advertido sobre los riesgos de este tipo de situaciones, al considerar que cualquier “intrusión o extracción”, como se les denomina actualmente, provoca desequilibrios, desconfianza e inestabilidad social.
Tras la misa del primer domingo de 2026 en la Catedral de Saltillo, destacó la importancia de la oración como un medio para pedir paciencia, sabiduría y serenidad en un contexto marcado por la incertidumbre.
“Ellos nos piden que nos unamos a la oración para que lo que viene no devenga en violencia, en más ataques o en acciones que atenten contra el bien de las personas”, agregó.
También hizo referencia al mensaje del obispo castrense de Venezuela, encargado de la atención espiritual de las fuerzas militares, quien exhortó a los miembros de las instituciones armadas a mantenerse fieles a su vocación, defendiendo el bien común y colocándose del lado de la población, a fin de que la situación se desarrolle en un clima de tranquilidad y paz.
Asimismo, subrayó que la Iglesia continúa pidiendo justicia y paz, deseando que “la luz de Cristo se manifieste como juez que trae derecho y justicia, y como rey que viene a conciliar, no a confrontar”.
Llamó a los gobernantes de todas las naciones para que actúen con responsabilidad y se inspiren en el ejemplo de Jesús, privilegiando la reconciliación y el entendimiento por encima de la confrontación.
Respecto a las recientes declaraciones del presidente Trump hacia México y Cuba, que crean cierta tensión, el máximo jerarca local señaló que deben abordarse desde el respeto al derecho internacional, los principios de no intervención y el respeto mutuo entre las naciones, recordando el ideal juarista de que “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Indicó que más que interpretar los mensajes y advertencias como amenazas, deben verse como oportunidades para el diálogo y la cooperación, incluso en temas sensibles como el combate al narcotráfico.
Confió en que el intercambio entre gobiernos se base en hechos y comunicación abierta, evitando que la situación genere intranquilidad o violencia.
“Esperemos que todo esto no devenga en incertidumbre o violencia, sino que sea para la paz y el bienestar de nuestro país y de las demás naciones”, concluyó.
