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4 de abril de 2025
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Amores prohibidos en el Coahuila Virreinal

Amores prohibidos en el Coahuila Virreinal
  • abril 4, 2025

Leslie Delgado

En el México virreinal, las relaciones amorosas estaban estrictamente reguladas por la Iglesia y las autoridades civiles. Sin embargo, algunas uniones no solo eran mal vistas, sino castigadas con azotes, cárcel o incluso el exilio. 

Los castigos eran especialmente severos para quienes desafiaban las normas raciales de la época, como las parejas interraciales o aquellos que vivían en concubinato, una práctica considerada aún más grave que la violación.

La doctora Mónica Samantha Amezcua García, historiadora especializada en afrodescendientes en el noreste de México, investigó documentos históricos que narran los escándalos amorosos y los juicios que enfrentaban quienes rompían las reglas establecidas en el Saltillo del siglo XVIII.

“Fue una inquietud personal al entablar conversaciones en el día a día y ver que las personas se sorprendían al mencionar que existieron o que tenemos un pasado afrodescendiente”.

La presencia de personas de origen africano en México durante la época colonial es un hecho poco difundido. Sin embargo, documentos históricos confirman que comunidades afrodescendientes desempeñaron un papel fundamental en la sociedad virreinal. 

En este sentido, destacó que su investigación se centró no solo en las condiciones de los afrodescendientes como esclavizados o libres, sino también en las formas en que estos individuos establecían relaciones afectivas

El matrimonio, como institución controlada por la Iglesia, era considerado el único vínculo legítimo entre un hombre y una mujer, y cualquier relación fuera de este marco era vista como ilegal o pecaminosa. Sin embargo, muchas personas optaban por mantener relaciones informales, ya sea por amor o por otras razones.

Escándalos y juicios en Saltillo

Uno de los casos más llamativos es el de una mujer mulata que sostenía relaciones con dos hombres casados. “Esto nos puede parecer sorprendente hoy en día, pero en la época, el juicio se enfocó en que ella debía poner fin a la situación y los hombres regresar con sus esposas”, explicó la doctora.

Otro caso documentado involucra a un esposo que sospechaba de la infidelidad de su mujer. “El hombre explica que un día, al llegar temprano a su casa, la siguió en secreto y la vio encontrándose con su amante bajo un árbol de durazno”, narró. 

Aunque no pudo verlos con claridad, el hombre estaba seguro de que era su esposa. Este caso llega a los tribunales, donde se presentan testimonios, incluida la hija adoptiva de la mujer, quien relata: “La madre pasaba tiempo a solas con su amante, le preparaba comida y le brindaba atenciones que solo deberían darse al esposo legítimo.”

Como resultado del juicio, el amante fue encarcelado y, para obtener su libertad, prometió no volver a verse con la mujer. “Tiempo después, fue arrestado nuevamente por reincidir en la relación”, añadió.

El papel de la Iglesia y los castigos impuestos

En el México virreinal, la Iglesia desempeñaba un papel central en la regulación de la moralidad. El matrimonio era considerado el único medio legítimo para las relaciones entre un hombre y una mujer.

“El castigo para el adulterio era diferente para hombres y mujeres. Los hombres podían ir a la cárcel, pagar una multa o, en algunos casos, ser desterrados, mientras que a las mujeres se les ordenaba regresar a vivir con sus esposos.

En el caso de las violaciones, en lugar de castigar al agresor, se le obligaba a casarse con la víctima. Este matrimonio era visto como una forma de ‘reparar el daño’. Sin embargo, la infidelidad femenina era tratada de forma muy distinta”, mencionó, destacando cómo las normas sociales de la época favorecían al agresor masculino.