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8 de enero de 2026
Opinión

Paralaje

Paralaje
  • enero 8, 2026

Bravitos de Corazón

Hugo Díaz Aguilera

Se trata de una fundación que legalmente como tal viene trabajando desde hace siete años; hoy la encabeza una mujer que ha sabido sortear las dificultades y retos de la vida con trabajo, constancia y dedicación: Claudia Andrade de Calvillo, quien con poco tiempo en la función pública ha venido a dejar en claro la función esencial de un servidor público: servir.

Claudia es originaria de la Villa de Agujita, una de las dos villas con las que cuenta el municipio de Sabinas. Nació en la mera colonia Dávila; desde muy joven mostró pasión por ayudar al prójimo. En las pláticas que he sostenido con ella me ha comentado que el haber crecido en un ambiente de barrio le permitió desarrollar el espíritu de servicio y solidaridad.

Se casó con Andrés Calvillo, otro entusiasta de la misma villa; procrearon a Kely, Yulia y América. Andrés, sin desfilar por la función pública, es considerado uno de los grandes filántropos con los que Sabinas cuenta. Junto con su esposo Andrés, Claudia tuvo la idea de conformar dicha fundación para poder tener un campo más amplio y ayudar a más personas.

Claudia ha encabezado el grupo de damas voluntarias de la Benemérita Cruz Roja de Sabinas; de la mano de su esposo ha impulsado equipos deportivos, principalmente de beisbol, en los que se les ha dado oportunidad a jóvenes talentosos, al tiempo de ayudarlos a sostener sus estudios de preparatoria y profesionales.

Con la conformación de la Fundación Bravitos de Corazón ha sabido integrar un equipo de trabajo multidisciplinario con el cual brinda todo tipo de apoyo.

Me ha comentado que, a su paso como directora de Desarrollo Social municipal, tuvo oportunidad de conocer de cerca la problemática que aqueja a Sabinas. Es consciente de que ningún gobierno por sí solo podrá satisfacer las necesidades de la ciudadanía, pero que si se suman esfuerzos con gente altruista y equipos de trabajo como Bravitos de Corazón, se puede avanzar con mejor ritmo hacia una buena calidad de vida para las familias de Sabinas.

Claudia no se ha salvado de los retestinados (“los en contra de todo y a favor de nada”) que, pensando que su trabajo es de hoy, la acusan de que busca una candidatura; por desfortuna la política partidista en México ha servido para albergar a interesados en llegar a puestos públicos disfrazándose de ovejas.

El trabajo de Claudia, desde siempre, ha sido desinteresado, alejado de reflectores y muy separado del dinero del erario; todo ello ha sido posible desde el empresariado, sin esperar algo a cambio. Los deportistas, abogados, instructoras de zumba, asesores en belleza, psicólogos, enfermeros que forman parte de su equipo, junto con Kely (doctora), Yulia y América, entre otros, lo saben.

Si Claudia merece una oportunidad para un puesto de elección popular, solo el tiempo y la ciudadanía lo dirán; pero una cosa no se le puede discutir: tiene más vocación de servicio que quienes solo se desgarran las vestiduras en época electoral o en diciembre, esperando que el mundo los vea comiendo santos y repartiendo versículos.