Dobleces
CNDH borró otra versión
Israel Mendoza Pérez
@imendozape
Para entender la Recomendación 208VG/2026 sobre los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, los días 26 y 27 de septiembre de 2014, emitida, hace unos días, por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y su narrativa facciosa sólo se debe mirar por el retrovisor. Desde la primera recomendación se gestaron descontentos y choques entre el entonces primer visitador, José Martínez Cruz y el secretario ejecutivo, Francisco Estrada.
La reciente recomendación, pinta de cuerpo completo a la CNDH, como un organismo faccioso, obediente a una línea política y carente de seguimiento puntual a los asuntos de interés público como el caso Ayotzinapa.
El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro afirma que el documento “nuevamente muestra su falta de autonomía al eximir la responsabilidad institucional del Ejército, desacreditar organismos internacionales y esfuerzos institucionales, así como a la sociedad civil, mostrando una profunda insensibilidad a las demandas de las familias de los estudiantes desaparecidos”.
Cuando José Martínez Cruz comenzó a trazar el camino para la recomendación del Caso Ayotzinapa llevó a cabo un documento intitulado: “Una ruta crítica para Ayotzinapa, propuesta metodológica”, en ella planteó:
1. Acordar con los padres de los 43 alumnos desaparecidos, una ruta crítica a seguir en atención a la problemática abordada.
2. Revisión, junto con los padres de los 43, de la Recomendación No. 15VG/2018. En particular de las 123 recomendaciones específicas a las autoridades responsables.
A) Para detectar cuáles son los puntos necesarios de corrección para una ulterior recomendación.
B) Para conocer el nivel de avance de cada punto. Aquí es necesario que la CNDH proporcione información del seguimiento que ha dado.
C) Redactar propuestas nuevas a partir del puntaje existente, para seguir cierto orden lógico. Mediante la técnica metodológica del “fichero”.
3. Pasarlo a consideración a todas las instancias necesarias, tanto los padres de los 43 como quien acompañe por parte de la CNDH a las propias instancias.
4. Ver lo conducente a partir de la Primera Visitaduría de la CNDH con presidencia de la misma, para su desarrollo posterior.
Además, el documento contextualizaba la zona de Guerrero como una región en la que los abusos del Ejército desde la época de Lucio Cabañas contra integrantes de la lucha rebelde fueron normalizados desde 1974. Luego la llegada de Rubén Figueroa, como gobernador, continuó el exterminio contra luchadores sociales.
El documento de Martínez Cruz refiere que “entre 1975 y 1981, época de Figueroa en los sexenios de Echeverría y López Portillo, muchos detenidos hayan muerto por enfermedad, tortura y ejecuciones extrajudiciales”.
A Francisco Estrada no le gustó ese contexto, no era el sesgo que necesitaba. Por ello le abrió un procedimiento de responsabilidad administrativa iniciado por la Coordinación General de Seguimiento de Recomendaciones y de Asuntos Jurídicos (CGSRAJ) ante el Órgano Interno de Control (OIC) de la CNDH, entre otras cosas por considerar que divulgó información privilegiada y no pública, relacionada con el caso Ayotzinapa.
Sin embargo, el trasfondo fue político y no técnico. La CNDH ya preparaba un documento a modo para evitar un choque con las fuerzas armadas y crear desde la comisión una nueva “verdad histórica light”.
