Dobleces
El factor Bonilla
Israel Mendoza Pérez
@imendozape
Aunque el arranque del registro de aspirantes a las coordinaciones estatales de defensa de la transformación se amarró al lema: “Unidos por la Transformación”, Jaime Bonilla, actual comisionado político del PT en Baja California, puso condiciones para continuar en el proceso de la mano de su candidata, la exalcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero.
Bonilla encontró en las negociaciones con Alberto Anaya, el partido adecuado para hacer la política a su estilo: “mangoneador”. Anaya Gutiérrez acostumbra dejar ciertas plazas políticas en manos de quien opere la parte política para concretar un proyecto; mientras no tenga que compartir la bolsa de recursos electorales.
La candidatura de Monserrat Caballero es hechura de Jaime Bonilla. Salió de Morena a punta de gritos y ya exigió “piso parejo” o de lo contrario, de nueva cuenta, el PT buscaría competir en solitario, aunque esa jugada es arriesgada y el PT queda en ridículo como ocurrió al impulsar a Ricardo Mejía Berdeja, al gobierno de Coahuila.
Ahora, Bonilla, a trasmano, de Monserrat Caballero pretende regresar a los primeros planos de la política local en el estado. Al grado de convertirse en un factor de desestabilidad.
“No estamos nosotros endiosados en hacer una alianza. Queremos ver primero cómo se va desenvolviendo todo para que el PT tome los mejores intereses”, amenazó.
Bonilla precisó que Caballero funge actualmente como su coordinadora de afiliación y evitó confirmar si la exalcaldesa se someterá formalmente a la encuesta interna de Morena. Así que el lema “Unidos por la Transformación”, ya fue usado como tapete por parte de Bonilla, Anaya y Caballero.
En este nuevo capítulo en el que el PT, pretende dar línea para que se le dé un espacio de relevancia es por la voz de Bonilla. Pero sólo es gritoniza. Alberto Anaya entregó el membrete del partido a Bonilla para que opere según le convenga, ya que su partido es inexistente en el estado.
Y es que el partido de la estrella amarilla tiene una presencia testimonial en el estado. Sólo una diputada y ninguna presidencia municipal. El partido de Anaya por eso entregó a Bonilla el partido. La fuerza de su candidata Monserrat Caballero se sustenta en la estridencia de Jaime Bonilla, ya que sin estructura y con un fuerte tufo a disidencia, es como se mueve la candidata petista. Las posibilidades de triunfo se escurren.
De ir en el proceso interno a una encuesta, la abanderada petista carece de una base de militantes, tampoco tienen estructura territorial y sin comités municipales del partido sólidos, la candidata va en caída libre. Sólo la amenaza y los gritos de Bonilla de acusar iniquidad es lo que tienen para hacer frente al aparato político que representa el partido Morena en la entidad.
Bonilla se encuentra en el final de su carrera política. La cuatroté ya no lo requiere. Apostarle a una candidata es su última carta aunque no cuenta con respaldo. Sin embargo, para la cuatroté es necesario hacer de lado a un personaje que trae incomodidad ante los nuevos tiempos. Y las siglas de ese personaje son: Jaime Bonilla.
