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3 de junio de 2026
Opinión

Dobleces

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  • junio 3, 2026

Fox aprovecha la moda

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

La reciente reaparición de Vicente Fox y su ánimo desbordado para impulsar la “participación ciudadana” en asuntos políticos y, en un futuro, electorales están a destiempo y fuera de lugar. La promesa de tener “candidaturas ciudadanas” en 2027 a través de la formación y estrategia política, en la asociación Alma de México, se vuelve un engaño.

Vicente Fox carece de la fuerza política para crear, al interior del PAN, un equipo con el que pueda incidir en el grupo compacto del dirigente panista, Jorge Romero, y entrar en la negociación de “candidaturas ciudadanas” rumbo a los comicios del próximo año.

Su actual presencia obedece a que el panismo salió a las calles y se movilizó; sin embargo, Fox Quesada tiene una imagen simbólica para los panistas como el primer presidente de México emanado de las filas del PAN y factor de la transición democrática en el país. Más allá de esa efeméride, su relevancia en el panismo actual está alejada.

El uso retórico de las llamadas “candidaturas ciudadanas”, se encuentran en la fantasía de quien pudo darle ese tránsito a las candidaturas y presencia ciudadana cuando ocupó la presidencia, pero la dejó perder. Ni siquiera pudo concebir un gobierno de coalición.

Durante su sexenio, el país entró, a cuentagotas, a la polarización en la que se encuentra en la actualidad. Los ciudadanos se volvieron espectadores y no actores de relevancia. La agenda política ganó y los ciudadanos perdieron.

Ahora, 26 años después de su triunfo quiere darle oxígeno a las “candidaturas ciudadanas”, su mérito se queda en el vacío. En 2004 afirmaba que al terminar su mandato dejaría de hacer política. Y con la asociación Alma de México pretende tener influencia en el partido del que se mantiene alejado.

Y es que el PAN es un partido que carece de espíritu ciudadano. El panismo de Marko Cortés habló de una alianza con la sociedad civil desde 2022. Sin embargo, la alianza de 2024 fue tradicional entre partidos. Se le cerró el paso a los ciudadanos, académicos e intelectuales sin partido. Ni los restos del perredismo que presumió ser una institución cualitativa dentro de la alianza “Fuerza y Corazón por México” abrió espacios a las voces ciudadanas. Sólo fue el uso de “ciudadanos” para crear un músculo dentro de la coyuntura de la polarización.

Esa debió ser la principal señal que la oposición se enfilaba a una batalla sólo para beneficiar a los dirigentes y su grupo compacto, como ocurrió. Y las candidaturas ciudadanas sólo se quedaron en una narrativa ficticia.

Fox apuesta por la memoria de corto plazo de los ciudadanos sin partido. En el fondo, la ciudadanía se desencantó desde hace varios lustros a participar a lado de los partidos políticos, derivado de la naturaleza depredadora de los institutos políticos por los espacios de elección. Esa historia ya se vio y se vivió en el sistema político. El membrete ciudadano es usado por políticos trasnochados y la muestra está en la reaparición del foxismo.