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1 de junio de 2026
Opinión

Convicciones

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  • junio 1, 2026

Presidenta a la defensiva

Rubén Aguilar Valenzuela

 

Desde hace semanas, la presidenta en sus comparecencias mañaneras, que es parte fundamental de su estrategia de campaña permanente, se ha mantenido a la defensiva.

 

Ha hecho algunos intentos para volver a poner la agenda mediática, pero siempre termina por reaccionar a los temas que le imponen otros actores, nacionales e internacionales.

 

La presidenta se muestra sorprendida, se escandaliza con esa información, y de inmediato la desmiente y descalifica a quienes la han dicho, sean personas o medios.

 

Y también se manifiesta, con mucha frecuencia, en contra de puntos de vista que emiten otros actores con los que ella no está de acuerdo. No entra al diálogo, solo descalifica. Ella siempre tiene la razón.

 

Se deja provocar y con su reacción, da mayor importancia a lo dicho por los otros, al tiempo que contribuye a que eso con lo que no está de acuerdo se difunda todavía más. Se vuelve un aliado de quienes ataca.

 

La presidenta actúa siempre negando lo que no quiere oír o no acepta, aunque sea verdad probada, pero nunca ofrece nueva información que avale su desmentido. Y con cierta frecuencia miente cuando ofrece otros datos.

 

Ante su reacción, siempre apasionada y emocional, las audiencias se ven obligadas a elegir a quien creer de las dos versiones que tiene sobre un mismo hecho, y que ella se encarga de difundir.

 

No existen métricas precisas que den cuenta de cuál es la versión que asumen y hacen suya las diversas audiencias, aunque es muy probable que Palacio Nacional si las tenga.

 

Lo que sí existe son algunas valoraciones parciales, por ejemplo una reciente de Reforma que da cuenta, que la gran mayoría de la ciudadanía no está de acuerdo con su negativa de no entregar a los políticos morenistas de Sinaloa, acusados con abundantes pruebas de sus lazos con el crimen organizado.

 

Y que en las últimas encuestas generales ha tenido una caída significativa, que puede interpretarse como que la ciudadanía comparte cada vez menos sus datos y puntos de vista, y tiende a asumir la de los otros actores.

 

Hay un alto nivel de posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos continúe y aumente su presión sobre el gobierno de México y la presidenta en particular, y que ella, como lo ha hecho hasta ahora, se envuelva en la bandera del nacionalismo, sin buenos resultados de imagen para ella.

 

Y es muy probable, a partir de cómo ha reaccionado hasta ahora, que sus mañaneras las dedique, de manera reactiva, a desmentir las afirmaciones del gobierno estadounidense, que es quien, en los próximos meses, tal vez años, le estará poniendo la agenda mediática.

 

@RubenAguilar