Con-ciencia y sin corbata
¿Talento o Ambiente?
Emiliano Calvert
Hay una fantasía muy común en las empresas:
si juntas a gente inteligente, talentosa y bien pagada… algo bueno tiene que pasar.
Y eso no siempre pasa.
Google se tardó años y millones de dólares en aceptar algo:
los mejores equipos no eran los que tenían a los más brillantes, sino los que tenían el mejor ambiente para trabajar.
Y no hablo de mesas de ping-pong ni café gratis.
Hablo de algo más simple… y más difícil.
Seguridad psicológica: el verdadero KPI invisible
Traducción no académica:
¿puedo decir una tontería sin que me crucifiquen?
¿puedo decir “no sé” sin sentirme menos?
¿puedo equivocarme sin que me cobren la factura tres meses después?
Cuando eso existe, pasan cosas raras:
- La gente pregunta.
- La gente propone.
- La gente avisa errores antes que exploten.
Cuando no existe, pasa lo contrario:
- Todos asienten.
- Nadie cuestiona.
- Y el problema aparece… pero ya cuando es caro.
No es romanticismo.
Es eficiencia.
Confiar no es caer bien
Otro mito: creer que la confianza es llevarse bien.
No.
Confiar es algo más crudo:
“Sé que vas a cumplir, aunque no estés de buen humor.”
Equipos buenos no son los que se ríen juntos en el café.
Son los que entregan en tiempo, con calidad y sin excusas creativas.
Si no puedes contar con el otro, no tienes equipo.
Tienes buena vibra… y mala ejecución.
Claridad: el antídoto del caos
Nada mata más rápido a un equipo que frases como:
- “Yo pensé que tú lo veías.”
- “Creí que eso no era mío.”
- “Según yo, no urgía.”
La claridad no es control.
Es respeto.
Roles claros, metas claras y prioridades claras evitan juntas eternas, correos pasivo-agresivos y WhatsApps en domingo.
Trabajar no basta: tiene que importar
Aquí viene lo interesante .
La gente no se quema solo por exceso de trabajo.
Se quema por trabajo que no significa nada.
Cuando alguien entiende:
- para qué sirve lo que hace,
- a quién impacta,
- y por qué vale la pena,
trabaja distinto.
No más horas.
Mejor enfoque.
Convertirse en equipo no es automático
Un equipo se construye cuando:
- Hay urgencia real (no correos dramáticos).
- Se elige capacidad, no ego.
- Se ponen reglas claras desde el día uno.
- Se empieza pequeño y se ejecuta bien.
- Se convive más allá del status update.
- Se reconoce lo que sí sale bien.
Los equipos no nacen.
Se entrenan.
En fin…
La mayoría de los problemas que vemos como “falta de talento”
en realidad son falta de entorno.
No es que la gente no pueda.
Es que no se siente segura, clara ni conectada.
Y ningún Excel arregla eso.
Porque al final, los equipos que ganan no son los más listos.
Son los que pueden hablar, confiar, ejecutar y aprender… sin miedo.
Eso no se presume.
Pero se nota.
