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9 de enero de 2026
Opinión

Con-ciencia y sin corbata

Con-ciencia y sin corbata
  • enero 9, 2026

Europa: reutilizando, no repitiendo

Emiliano Calvert

Durante muchos años, cuando alguien decía “cohetes reutilizables”, lo que se venia a la mente era: un Falcon 9 bajando derechito como un lápiz bien filoso, aplausos, memes, y Elon Musk diciendo por enésima vez que el futuro ya llegó… pero con acento estadounidense.

Europa, en cambio, parecía ese primo brillante que siempre llega tarde a la fiesta porque estaba leyendo las instrucciones.

Esta semana apareció una noticia que, aunque no hizo tanto ruido, es sumamente relevante: Escocia desarrolló una nueva tecnología de aviónica para cohetes reutilizables, integrada en un motor experimental europeo. No es humo. No es render bonito. Es cerebro duro.

 

No es el cohete. Es el cerebro.

Cuando se habla de cohetes, normalmente pensamos en fuego, potencia, metal, combustible. Pero en realidad, lo que separa un lanzamiento exitoso de un video viral de explosión es algo menos común: la aviónica.

La aviónica es el sistema nervioso del cohete. Decide qué hacer, cuándo hacerlo y cómo corregir errores en tiempo real mientras todo esta pasando, quemando y temblando a velocidades inimaginables.

Y aquí entra Aurora Avionics, una empresa escocesa que hizo algo muy europeo… pero bien hecho: crear un sistema modular, reutilizable y escalable. Un cerebro que no tienes que inventar desde cero cada vez.

Traducido a idioma mortal: dejaron de hacer Excel nuevo para cada proyecto y crearon un machote.

 

Aerospike

Este sistema no vive solo. Se integrará al motor ARCOS, desarrollado por Pangea Propulsion, un motor tipo aerospike.

¿Y eso qué?

Un aerospike es un motor que se adapta a la altitud. No funciona “bien en promedio”, funciona bien siempre. Es eficiente al despegar y también cuando ya estás arriba. Es el equivalente tecnológico de alguien que rinde igual en junta, en crisis y en viernes a las seis.

Durante muchos años fue el que “le sabe” a la propulsión. Mucha teoría, pocos resultados reales. Hoy, Europa lo está demostrando con hardware, no con PowerPoints.

 

Competir y/o copiar

Mientras SpaceX apostó por integración vertical extrema (todo in-house, todo propio) Europa decidió distinto: especialización inteligente.

Uno hace motores.
Otro hace cerebro.
Otro integra.
Otro prueba.

Menos yo, Mas sistema

No es casualidad que esto ocurra en paralelo a los proyectos de reutilización creados por la European Space Agency. Europa entendió.

La Clave

La clave no está en que Europa “tenga cohetes reutilizables”. Eso ya era inevitable/ necesario.

La clave está en bajar barreras.
En hacer que lanzar al espacio deje de ser privilegio de algunos gigantes.
En crear infraestructura compartida.
En convertir tecnología crítica en plataforma.

Eso es madurez y ética industrial.

 

En fin…

Durante años, Europa fue el continente que veía cómo iba despegando a otros con cara de “yo también quiero hacerlo”.
Hoy empieza a demostrar algo más interesante:

Que no solo sabe despegar…
también sabe aprender, ajustar y volver a aterrizar.

Y en esta carrera espacial, ¿eso valdrá más que llegar primero?