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9 de abril de 2026
Opinión

Camino a Valinor

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  • abril 9, 2026

La Mentira Energética

Por José Inocencio Aguirre Willars

¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.

Dicen que vivimos en un mundo globalizado. Y sí, es cierto… aunque a veces esa globalización se siente más cuando sube la gasolina que cuando baja.

Hoy, a miles de kilómetros, en el Medio Oriente, hay tensiones que amenazan uno de los puntos más sensibles del planeta: el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo global.

Un pequeño detalle geográfico… con enormes consecuencias económicas.

Porque cuando ese paso se pone en riesgo, el petróleo sube. Y cuando el petróleo sube, todo empieza a acomodarse hacia arriba. Todo… menos el salario.

Hasta aquí, nada nuevo. Así funciona el mundo.

Lo interesante viene después.

Porque se suponía que México ya no tendría que preocuparse tanto por estas cosas. Se nos dijo, con absoluta seguridad, que alcanzaríamos la autosuficiencia energética. Que produciríamos nuestra propia gasolina, que dejaríamos de depender del exterior y que estaríamos blindados ante crisis internacionales.

En otras palabras: que lo que pasara allá… ya no nos afectaría aquí.

Spoiler: sí nos afecta.

Y bastante.

Hoy, México sigue importando gasolina. Sigue dependiendo de precios internacionales. Y sigue reaccionando, como siempre, a lo que ocurra en lugares como el Medio Oriente.

Pero eso sí, ahora lo hacemos con discurso de soberanía.

El resultado es el mismo de siempre: sube la gasolina, sube el transporte, suben los alimentos, sube prácticamente todo.

Porque, aunque la narrativa cambie, la realidad no.

Para una familia en Saltillo, esto no se mide en barriles ni en tensiones geopolíticas. Se mide en pesos. En cuánto cuesta llenar el tanque. En cuánto subió el súper. En cuánto alcanza, o deja de alcanzar, el dinero.

Y ahí es donde la autosuficiencia energética deja de ser un concepto… y se convierte en una promesa pendiente.

Porque si realmente fuéramos autosuficientes, estos impactos serían menores. Habría margen de maniobra. Habría control.

Pero no lo hay.

Lo que sí hay es una narrativa que insiste en que ya llegamos… cuando la realidad sigue marcando que seguimos en camino. Y no precisamente cerca de la meta

Al final, el mundo sí está conectado. Lo que pasa en un estrecho lejano termina afectando la vida diaria en cualquier ciudad.

La diferencia es que hay países que están mejor preparados para resistir esos impactos.

Y otros que… prefieren decir que ya lo están.

Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.