Camino a Valinor
El mensaje de las urnas
José Inocencio Aguirre Willars
¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.
Las elecciones del pasado domingo dejaron algo más que números, porcentajes y distritos ganados. Dejaron un mensaje claro. Un mensaje contundente. Un mensaje que vale la pena leer más allá de los encabezados y de las celebraciones partidistas.
Los coahuilenses hablaron.
Y cuando los ciudadanos hablan en las urnas, los políticos deberían tener la humildad de escuchar.
La victoria obtenida por el PRI en los 16 distritos locales no es únicamente un triunfo electoral. Es, sobre todo, una ratificación ciudadana al rumbo que ha seguido Coahuila durante los últimos años. Es el reconocimiento a un modelo de gobierno que ha sido capaz de ofrecer resultados tangibles en los temas que más importan a las familias: seguridad, empleo, estabilidad y calidad de vida.
Mientras en muchas partes del país la principal conversación gira alrededor de la violencia, las desapariciones, los bloqueos carreteros o la presencia cada vez más evidente del crimen organizado, en Coahuila seguimos hablando de inversiones, de generación de empleos, de infraestructura y de desarrollo.
Insisto, no es casualidad.
Los resultados electorales reflejan también la confianza de la ciudadanía en el trabajo que encabeza el gobernador Manolo Jiménez Salinas, en los gobiernos municipales y en una visión de coordinación institucional que ha permitido mantener a nuestro estado como una de las entidades más seguras y competitivas de México.
Porque la seguridad no aparece por arte de magia.
No llega por decreto.
No se construye con discursos.
Se construye con planeación, con coordinación, con inversión y con gobiernos que entienden que proteger a las familias debe ser una prioridad permanente.
Y quizá ahí está la verdadera lección de esta elección.
Durante años hemos visto cómo Morena prometió ser diferente. Prometió acabar con los problemas del país. Prometió terminar con la violencia, combatir la corrupción y transformar la realidad nacional.
Sin embargo, basta observar lo que ocurre en los estados donde gobiernan para entender por qué los coahuilenses decidieron tomar otro camino.
Gobernadores señalados por sus vínculos con grupos criminales. Estados que encabezan las estadísticas de homicidios. Sistemas de salud colapsados. Obras improvisadas. Polarización permanente. Ocurrencias convertidas en políticas públicas.
Frente a ese panorama, Coahuila ha decidido seguir apostando por la estabilidad.
El mensaje de las urnas fue claro: los ciudadanos valoran lo que tienen y no están dispuestos a ponerlo en riesgo.
Porque cuando una sociedad ha construido seguridad, crecimiento y tranquilidad durante años, sabe perfectamente lo fácil que es perderlo todo y lo difícil que resulta recuperarlo.
Las elecciones del domingo fueron un recordatorio que el respaldo ciudadano se gana todos los días y que la confianza no es un cheque en blanco.
Pero también fueron una señal inequívoca que los coahuilenses entienden algo fundamental: cuando las cosas funcionan, lo inteligente no es destruirlas.
Lo inteligente es fortalecerlas.
Y eso, precisamente, fue lo que decidieron hacer este domingo.
Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.
