A la báscula
Los ‘nadies’
Julián Parra Ibarra
La evidente violación de todas las leyes y normas existentes y por existir en la acción desplegada por Estados Unidos, no para detener, sino para secuestrar y sustraer al hasta ese momento presidente –así sea ilegítimo, ejercía ese papel- de Venezuela, ha abierto el debate en todo el mundo.
Aunque igual de ilegal era la permanencia de Nicolás Maduro en la presidencia venezolana, al pisotear el derecho de su pueblo de un cambio de gobierno en las pasadas elecciones. Se robó la elección para autoimponerse nuevamente en el poder en un país que antes de la llegada del chavismo era uno de los más prósperos de Latinoamérica, y hoy es uno de los que están sumidos en la peor de las pobrezas, alimentaria, educacional, económica, democrática y de derechos.
A Nicolás Maduro, se ha revelado, le fueron congeladas las cuentas que tenía en Suiza, sin dar cifras, pero hay quienes se aventuran a hablar de algo así como 10 mil millones de dólares. La medida alcanza al ahora ex mandatario venezolano y a unas 35 personas más.
De todos estos temas se seguirá hablando por mucho tiempo más con opiniones encontradas y en todos los sentidos. Y se seguirá poniendo sobre la mesa la enfermiza sed de Donald Trump de intervenir otros territorios como el de Groenlandia, como Cuba, como Colombia e incluso se menciona hasta a México. De todo eso se seguirán consumiendo ríos de tinta, tiempo aire de radio y TV, y megabytes en los más diversos portales en todo el mundo.
Se dice que EU mató a al menos 55 militares cubanos y venezolanos, pero se estima un saldo total de 70 muertos y 90 heridos muchos de ellos civiles. Pero de ellos nadie se ocupa siquiera de contabilizarlos. Son, como escribiría Eduardo Galeano en su poema ‘Los Nadies’.
(…) sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni mañana, ni nunca,
(…) Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
(…) Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata.
X= @JulianParraIba
