Convicciones
Los cristianos en la política
Rubén Aguilar Valenzuela
El pasado 25 de abril, el papa León XIV pronunció un discurso en el Parlamento Europeo, que tituló “¿Qué significa ser cristiano en política?”. Aquí retomo párrafos de su intervención.
“La tarea principal de cualquier acción política es ofrecer una visión ideal, ya que la política requiere una visión amplia del futuro, sin temer tomar decisiones difíciles e incluso impopulares cuando sea necesario para el bien común. En este sentido, la política es la «forma más elevada de caridad». Porque puede comprometerse completamente con la construcción del bien común”.
“Perseguir un ideal no significa glorificar una ideología. De hecho, la ideología es siempre el resultado de una distorsión de la realidad y de una especie de violencia impuesta sobre ella. Cada ideología retuerce ideas y subyuga al ser humano a su propio proyecto, sofocando sus verdaderas aspiraciones, su deseo de libertad, de felicidad y de bienestar personal y social”.
“La Europa moderna surgió al reconocer el fracaso de los proyectos ideológicos que la habían destruido y dividido (…). Los integrantes del pueblo “no son meros receptores pasivos de propuestas y decisiones políticas; están, sobre todo, llamados a ser participantes activos que compartan la responsabilidad de cada acción política. Estar presentes entre el pueblo e involucrarlos en el proceso político es el mejor antídoto contra el populismo, que solo busca una aprobación fácil, y contra el elitismo, que tiende a actuar sin consenso. Ambas son tendencias generalizadas en el panorama político actual”.
“Una política auténticamente «popular» requiere tiempo, proyectos compartidos y amor por la verdad. Uno de los principales problemas de la política en los últimos años ha sido el declive constante de la sintonía, de la cooperación y el compromiso mutuo entre el pueblo y sus representantes. Es necesario recrear un sentido genuino de «pueblo», que implique contacto personal entre ciudadanos y sus representantes, para responder eficazmente a los problemas concretos del pueblo a la luz de una visión ideal”.
“Ser cristiano en política no significa ser abiertamente confesional; sino permitir que el Evangelio guíe las decisiones que deben tomarse, incluso aquellas que no parecen obtener un consenso fácil. Significa trabajar para preservar la conexión entre la ley natural y la ley positiva, y entre las raíces cristianas y la acción política. Ser cristianos comprometidos en la política requiere una perspectiva realista que empiece con las preocupaciones concretas de las personas”.
“Esta perspectiva debe buscar, sobre todo, fomentar condiciones laborales dignas que fomenten el ingenio y la creatividad de las personas frente a un mercado cada vez más deshumanizante e insatisfactorio. Esa perspectiva debe permitir a las personas superar el miedo a formar una familia, de tener hijos, un miedo que parece ser especialmente prevalente en Europa”.
“Ser cristianos comprometidos en la política también significa invertir en la libertad – no una libertad trivializada reducida a meras preferencias personales, sino una basada en la verdad, que salvaguarda la libertad religiosa, así como la libertad de pensamiento y de conciencia en todos los lugares y circunstancias”.
@RubenAguilar
