A la báscula
No es magia
Julián Parra Ibarra
En el priísmo nacional y en más de una entidad de la República, los resultados de la elección del domingo les ha hecho esbozar una amplia sonrisa, de esas que hace mucho tiempo no se dibujaba en sus rostros. Pero se equivocan creyendo que el contundente 16-0 que el PRI coahuilense le aplicó a Morena, se convertirá en la constante en los siguientes procesos, en la ‘madre de las elecciones’ del año entrante en que además del Congreso Federal estarán en juego 17 gubernaturas, y en la de 2028 en que se renueva la gubernatura de Durango.
En el triunfo dominical no es por sí misma la marca la que llevó a ese ‘carro completo’ que tanto desdeña la presidenta nacional de Morena, insultando la inteligencia de los coahuilenses, diciendo que ‘todos los votos fueron pagados’; cuando uno de sus candidatos más combativos en la entidad, Antonio Atollini, tuvo más prudencia al admitir que la decisión de los ciudadanos no los había favorecido.
No les quedaba otra después de un 17-0 y con tanta contundencia: En Distrito 1 el resultado fue 5-1, en el 8 casi se cuadruplicó, en el 9 casi se triplicó, en el 10 se ganó por más del doble, en el 11 y 12 casi se triplicó. Vamos, el distrito más ‘apretado’ se ganó por más de nueve puntos de diferencia y ¿Ariadna Montiel cree que alguien va a creer que les hicieron trampa? ¿Dónde están las pruebas y los diputados federales que dice Ricardo Monreal que fueron ‘levantados’ por las corporaciones policiacas de Coahuila? Ese tipo de declaraciones conociendo todo el contexto, lejos de ganarles simpatías hace crecer el rechazo por mentirosos. Monreal ni siquiera pisó Coahuila el domingo y acusa como si hubiera presenciado todo, pero no presenta una sola prueba.
La lectura que le han dado casi todos los analistas políticos del país a los resultados de la elección del domingo, han ponderado todavía más el trabajo del gobernador Manolo Jiménez. Le subrayan sobre todo el tema de que Coahuila es uno de los estados más seguros y donde mejor se puede vivir del país, la inversión extranjera, la generación de empleos, la reducción de la informalidad. La mayoría de los medios encontraron en esos datos su pregunta de ¿por qué el PRI ganó con ‘carro completo’, una figura inexistente en el resto del país?
Ganó el trabajo, la unidad, y principalmente el amor y el cariño a nuestra tierra, donde la mayoría de los coahuilenses queremos seguir viviendo en un estado tranquilo y en paz, con calidad de vida, dijo Manolo Jiménez. “Se venció al odio, la división, la grilla, las alianzas con posibles delincuentes”.
Así de fácil, no es magia. La fórmula es el trabajo, la unidad, los resultados. Quien la tenga, puede aspirar al triunfo. No es ‘por default’.
X= @JulianParraIba
