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25 de mayo de 2026
Opinión

Dobleces

Dobleces
  • mayo 25, 2026

La parte medular
Israel Mendoza Pérez
@imendozape

Sobre la estrategia de mantener una pieza sólida en la dirigencia de Morena, se entiende la permanencia de Carolina Rangel, al frente de la secretaría general del partido guinda. Y es que, los recientes cambios en presidencia del partido dejaron al descubierto que el partido va por dos pistas. La primera es la de responder a las coyunturas políticas y la segunda, mantener la operación electoral aceitada.

Por ello es que hay decisiones en política que parecen administrativas, pero son, en el fondo, decisiones de sobrevivencia institucional. La ratificación de Carolina Rangel como secretaria general de Morena en el Congreso de mayo de 2026 fue exactamente eso. Ella se encuentra en la parte medular del partido y una de sus tareas es mantener el equilibrio entres los ajustes a los que responde el partido en la coyuntura, como ocurrió, y el segundo continuar con el crecimiento del partido en militancia y trazar el proyecto hacia 2027.

De acuerdo con los datos, actuales, Morena es el partido más grande del país —en militancia, en presencia territorial y en ambición electoral— lleva adelante uno de los procesos de organización interna más complejos de su historia: la afiliación masiva y la credencialización de sus bases en las 32 entidades. Un proceso de esa dimensión no admite interrupciones ni aprendizajes sobre la marcha. Necesita a alguien que ya sepa.

Rangel sabe. Y no porque lo haya estudiado: porque lo vivió. Su trayectoria arranca en la Ayudantía Presidencial durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, el espacio donde se gestiona la agenda más sensible del Ejecutivo y donde la lealtad no era un valor declarado sino una condición de operación cotidiana. Ese origen no es un dato biográfico menor: es la credencial más difícil de falsificar dentro del movimiento.

Incluso, el proyecto del partido rumbo a 2027 continúa. La proyección es ir por las 17 gubernaturas, por ello es que se debe mantener la continuidad en puestos clave del partido. A final de cuentas Rangel se encuentra en Morena desde las raíces. La improvisación no tiene espacio para consolidar un proyecto de largo alcance. En Morena existen dos tipos de cuadros: los que llegaron cuando el partido ya era poder, y los que construyeron el poder desde la militancia. Rangel pertenece al segundo tipo. Y esa distinción, invisible para el analista externo, es determinante para la cohesión interna del partido.

Su permanencia, en ese contexto, no es conservadurismo: es cálculo. El partido eligió experiencia sobre renovación porque entendió que en política, una maquinaria fría es una derrota anticipada. Y Rangel es, antes que cualquier otra cosa, garantía que la maquinaria siga encendida.

El tiempo electoral anticipa la batalla en las plazas. Los partidos ya se alistan y la dirigencia de Morena no tiene tiempo para dilaciones.