Río Babel
El mal ejemplo de “Don Barbacoa”
Luis Guillermo Hernández Aranda
Adrián Muñoz pasó de ser el propietario de un puesto de barbacoa en Torreón a convertirse en un fenómeno viral de lo que no debe hacer un ciudadano.
Hoy que todos estamos propensos a ser grabados en cualquier momento de nuestra vida y ser expuestos en redes sociales, don Adrián fue captado tirando desechos en la vía pública. Ni en los 20 años que llevaba vendiendo su producto se había hecho tan famoso.
Fue el pasado lunes cuando este vendedor de barbacoa fue detenido en la colonia Eduardo Guerra de Torreón como resultado de una persecución policiaca. Desde hace mucho tiempo Adrián Muñoz arrojaba desechos de forma ilegal en un sector habitacional, convirtiendo áreas comunes en tiraderos clandestinos que afectaban la salud y el entorno de las familias.
Cansados de esta situación los vecinos se dieron a la tarea de grabarlo y enviar dicho video al noticiero de Ángel Carrillo para su difusión. Tras verlo en las pantallas de televisión y en redes sociales otros ciudadanos reconocieran al individuo y reportaran su domicilio exacto a través del número de emergencias 911.
De acuerdo a la noticia difundida en Multimedios “al recibir el reporte, las autoridades municipales desplegaron una unidad para localizar al sospechoso. Según los informes oficiales, al notar la presencia de las patrullas, el vendedor intentó evadir la justicia emprendiendo la huida. Esto derivó en una persecución que se extendió por aproximadamente siete u ocho cuadras, generando tensión en la zona”.
Tras recuperar su libertad Adrián Muñoz decidió sumarse de manera voluntaria —bajo la figura de “miembro honorífico”— a las cuadrillas de limpieza conocidas como “La Ola” del Ayuntamiento de Torreón. Así que con escoba en mano y recogedor, Muñoz trabajó en la limpieza del mismo predio que anteriormente había contaminado.
La historia confirma la importancia de la denuncia ciudadana, pero también el compromiso de las autoridades de Torreón para atender de manera rápida estas quejas. Por otro lado, confirma el dicho que una ciudad limpia es la que menos se ensucia y en eso los ciudadanos tenemos una gran responsabilidad.
Por desgracia el civismo y las buenas costumbres son prácticas que cada vez más están en el olvido.
