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30 de marzo de 2026
Opinión

Trizas y trazos

Trizas y trazos
  • marzo 30, 2026

El costo de la incertidumbre

Antonio Zamora

La inflación ha retomado una trayectoria ascendente. Es más, en la primera quincena de marzo alcanzó 4.63%, superando el rango objetivo del Banco de México.

Este repunte está impulsado principalmente por el incremento en alimentos, servicios y energéticos.

El problema no es sólo el nivel de inflación, sino su persistencia. Analistas advierten que, de continuar esta tendencia, podrían frenarse los recortes en tasas de interés o incluso revertirse, encareciendo el crédito para empresas y consumidores.

Además, el impacto es doble, señaló el líder de Coparmex en Monclova:

por el lado de los costos, las empresas enfrentan mayores precios en insumos, logística y energía.

Por el lado de la demanda, el consumidor reduce su poder adquisitivo, afectando sectores como el comercio minorista, el turismo y los servicios.

Estamos ante un entorno donde la eficiencia operativa, la gestión de costos y la inteligencia en precios serán factores clave de supervivencia.

El aumento en los precios internacionales del petróleo —impulsado por conflictos geopolíticos— se ha convertido en un catalizador inflacionario global. Hoy, el barril supera los 100 dólares, con escenarios que advierten riesgos de nuevas escaladas.

En México, el impacto es particularmente sensible por una paradoja estructural: aunque el país exporta crudo, importa gran parte de los combustibles refinados. Esto genera una transmisión directa del encarecimiento energético hacia la economía interna.

El gobierno ha respondido con subsidios a los combustibles para contener el impacto inflacionario, pero esta estrategia presiona las finanzas públicas. A nivel empresarial, los efectos ya son visibles:

Aumento en costos logísticos (el combustible puede representar hasta 40% del transporte).

Incremento en precios de alimentos y bienes finales.

Reducción del ingreso disponible de los consumidores.

Incluso, sectores financieros anticipan medidas para mitigar el impacto, como apoyos a gasolineras y ajustes en el crédito.

El petróleo caro no solo afecta la energía: impacta toda la cadena de valor. Las empresas deben replantear sus estrategias logísticas, energéticas y de abastecimiento.

Mario Coria Rohell aseveró que México enfrenta un momento decisivo. La combinación de la revisión del T-MEC, las presiones inflacionarias y la volatilidad energética no solo plantea riesgos, sino también oportunidades para quienes sepan anticiparse.

Hoy más que nunca, el liderazgo empresarial no se mide únicamente por la capacidad de crecer, sino por la habilidad de adaptarse en un entorno incierto.

Porque, en tiempos de volatilidad, la verdadera ventaja competitiva es la anticipación, concluyó.

Nos leemos mañana.