Río Babel
El regreso al papel
Por Luis Guillermo Hernández Aranda
Soy papá de un niño de 8 años que cursa el tercer grado de primaria. Vive su infancia de una manera muy diferente a la mía. Claro que juega con otros niños, practica el basquetbol y toca batería, pero como todos los de su generación es un niño cien por ciento tecnológico.
En el iPad o celular edita videos, fotografías, ve sus programas favoritos, tiene a sus youtubers favoritos, pero también ahí hace sus tareas. Como padres de familias tenemos acceso a una aplicación para saber si llega a casa con tarea o no. Incluso como padres podemos checar si ya la envió o no.
Él a diferencia de mi o de usted, si ya rebasa los 40 años, no puede mentirnos con el clásico: “no tengo tarea”. Sin duda ese acceso a la tecnología trae muchos beneficios, pero también hay aspectos negativos, como el hecho de que su generación como otras un poco más grandes, no pueden permanecer sin estímulos. Para ellos es muy difícil concentrase en una sola actividad.
Por eso es de llamar lo que está ocurriendo en varios países de Europa, donde la tendencia es volver a los libros de texto. Por ejemplo, en Dinamarca los alumnos de nivel básico antes de entrar a clases deben dejar sus celulares en resguardo. Ya que en el interior de las aulas su único acceso a la tecnología es cuando llevan clase de computación.
En 2009, Suecia emprendió una transformación en su sistema educativo al reemplazar los libros impresos por herramientas digitales como computadoras y tabletas. 15 años después, el país está revirtiendo esa decisión, destinando 104 millones de euros a la reintroducción de libros impresos en las aulas para el período 2022-2025.
El cambio se dio porque en 2023 el Gobierno de Suecia detectó una caída de los resultados académicos, sobre todo en comprensión lectora, matemáticas y ciencias, además de una larga serie de efectos negativos.
Estudios realizados por Macquarie University y publicados en Trends in Cognitive Science han demostrado que leer en pantallas digitales puede afectar la retención de información y la comprensión de textos. Además, muchos estudiantes, en lugar de concentrarse en sus lecciones, se distrajeron navegando por internet o jugando. Estos comportamientos no solo perjudicaron su desempeño académico, sino que también afectaron sus habilidades sociales y de concentración en el aula.
Mientras en Europa están regresando a lo básico, en México como en otros países la apuesta es a una educación tecnológica. La pregunta es ¿cuál modelo es mejor?
@lharanda
