Remberto Hernández Cárdenas
HUGO DÍAZ AGUILERA
En la administración pública del 2000 al 2002 fue regidor por el naciente partido Unidad Democrática de Coahuila, gracias apuntaron algunos a labor realizada por sus padres más que por méritos propios, pues era un novato en las lides de la política partidista.
Gracias a una gris labor como integrante del cuerpo edilicio siendo regidor de oposición, aderezada por unas buenas reuniones ambientadas con parrandas a la par de dos que tres negocios- no especificados- cuentan, se congració con la clase política priísta dominante de aquellos años gracias a la inercia de lo que fue el sexenio de Rogelio Montemayor Seguy.
Después de aquel paso por la administración municipal, no se supo de algún otro trabajo en la función pública, se entregó de lleno al sector empresarial con mucho éxito, lo que le permitió comenzar a construir una base (estructura) que le permitiera llegar a realizar su sueño, convertirse en presidente municipal de Sabinas.
Remberto Hernández Cárdenas incursionó en la política partidista movido por la inquietud de sus padres, pues éstos no lograron penetrar en la sociedad sabinense con dicha etiqueta. Ya en el sector empresarial y con el éxito que venía teniendo de nueva cuenta le nació el amor por la política y de esa manera gracias a las amistades que había cosechado se convirtió en presidente del comité municipal del PRI en Sabinas.
Se sabe, más no se puede comprobar, que a su llegada al PRI arreciaron las intenciones de convertirse en presidente municipal motivado por un grupo de priístas que presumían un control hegemónico del órgano político, por lo que la talacha comenzó.
Aprovechando sus dotes de buen futbolista comenzó a retomar las actividades en la materia a grado tal de buscar la creación de nuevas ligas deportivas que pudieran convertirse posteriormente en caldo de cultivo de votos en favor de la causa; con ello comenzó a la par una agresiva campaña de intervenciones en medios de comunicación masivos para posicionar su imagen.
La labor iba redituando, iba viento en popa, se integraron a su equipo de trabajo promotores deportivos, personas de la sociedad civil que empezaron a identificarlo como el perfil que el PRI necesitaba para volver a gobernar en la hospitalaria, se le acercó gente que prometió llevarlo a conseguir la candidatura –no gratis por supuesto- , pero había un pero que no dejaba de inquietar en la atmósfera tricolor.
Al interior del PRI había algo que inquietaba al resto de los grupos de militantes, algo que no encajaba en la ecuación, se preguntaban ¿qué y quiénes estaban promoviendo y patrocinando a un empresario que le metía recursos financieros propios para posicionar un proyecto que encabezaría alguien no muy identificado con el verde, blanco y rojo?
Esta columna continuará la próxima semana.
