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19 de febrero de 2026
Opinión

Paralaje

Paralaje
  • febrero 19, 2026

Desmoronamiento

Hugo Díaz Aguilera

El autollamado movimiento de la cuarta transformación sigue mal, muy mal y de malas, desde las esferas más altas hasta los niveles en donde hace algún tiempo todo era miel sobre hojuelas, al grado de llevar a cabo desplantes poco pragmáticos y seguir manteniendo, al menos en teoría, una aceptación y cariño entre los gobernados y el electorado.

Por partes, ya no ve lo duro, sino lo tupido la presidenta y la cúpula morenista cuando se les cuestiona lo escrito por Julio Scherer Ibarra en torno a actos de corrupción, tráfico de influencias, decisiones al vapor y una gobernanza hecha desde Palacio Nacional, literalmente con “las patas”.

Seguro está de sobra mencionarlo, pero por la forma en que se aferró a no dejar su puesto en la Secretaría de Educación Pública, Marx Arriaga ahora sí que a nivel nacional acaparó los reflectores luego de atrincherarse por casi cien horas en lo que fue su oficina y no abandonarla hasta que no se le hiciera saber por escrito sobre su baja; finalmente terminaría dejándola.

En el plano regional, la llamada cuarta transformación contaba con dos elementos destacables, posiblemente no por su astucia al gobernar, pero sí porque mediáticamente resultaron muy rentables para quienes estuvieron cerca de ellos: primero las damas Tania Flores Guerra y Mario Alberto López Gámez.

A López Gámez hoy, en Nueva Rosita, no lo bajan de un mal agradecido con el movimiento que lo sacó de la nada y lo hizo alcalde de la capital de los precios bajos. Le juraban propios y extraños que el buen gobierno realizado por él y su equipo, aunado a las simpatías que en redes le redituaban los desfiguros en antros y repartir dinero en efectivo en fiestas familiares, le alcanzaban para una diputación local.

Los neorrositecos hoy le recuerdan que Morena le dio la oportunidad a su esposa de ser candidata a diputada, dejando en el camino a perfiles que pudieron haber realizado mejor papel; hoy eso ya no se puede saber. No conforme, Mario López se volvió a adueñar del partido y se autopropuso como candidato a la reelección, dejando fuera nuevamente a cuadros distinguidos; resultado, un estrepitoso tercer lugar que comprobó lo que se venía diciendo.

El más reciente encontronazo con el dirigente estatal de Morena, Diego del Bosque, al grado de salir cuentas de dinero pendientes, dicen, comprueba también lo que el Bebo Z Cruz dijo en algunos lugares muy en corto: “Mario compró las candidaturas de Morena a punta de billetazos”.

Los crecientes rumores que el exalcalde de Nueva Rosita iría por el partido llamado Nuevas Ideas (Mismas mañas) le han ganado el mote de chapulín malagradecido.

El libro de Julio Scherer hoy debe ser tomado como una autocrítica porque fue escrito desde dentro, es decir, Scherer es uno de ellos; Marx Arriaga estuvo invitando a sus correligionarios a manifestarse para pedir la salida de la SEP de Mario Delgado, uno de ellos; a Diego del Bosque hoy lo está señalando otro Mario, López Gámez, uno de ellos.

Esta columna continuará la próxima semana.