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22 de mayo de 2026
Opinión

Dobleces

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  • mayo 22, 2026

La CNDH ayudó a Aldana Prieto
Por: Israel Mendoza Pérez
@imendozape

Sin explicación congruente, con Rosario Piedra, al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se convalidó el triunfo malhabido, de Ricardo Aldana, al frente de la secretaría general, del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) en 2022. La “operación petroleros” fue una acción concertada y ejecutada por diferentes instituciones y personajes que trabajaron para que el sindicato se quedara en manos de Ricardo Aldana. Con ello darle continuidad al trabajo político del sindicato y tejer relaciones, de mediano plazo, con una facción de la cuatroté. En este caso, la CNDH se sumó a esa acción y respaldó, con silencio, el triunfo de uno de los personajes más oscuros del añoso priismo. Ricardo Aldana, era el segundo a bordo del sindicato petrolero cuando en el año 2000 se llevó a cabo el afamado pemexgate, para asegurar con recursos la campaña electoral del PRI. Era un priista de cepa y formado en las estructuras corporativistas del partido tricolor. El 23 de mayo de 2022, la CNDH recibió un documento elaborado por aspirantes a la Secretaría General del STPRM, en el que detallaron la impugnación “al procedimiento electoral celebrado el 31 de enero de 2022 para cubrir el puesto de secretario general del STPRM”. Y es que el procedimiento emana de una irregular designación de la Comisión Nacional Electoral además que, de acuerdo al estatuto y a la LFT, un trabajador de confianza tiene prohibido desempeñar puestos como funcionario sindical. Como es el caso de Aldana Prieto. En la carta recibida y sellada por la Oficialía de Partes, con número de folio: 47703/2022, argumentaron que “ante la falta de respuesta de los funcionarios públicos del Centro de Registro y Conciliación Laboral a nuestra impugnación formulada y por quedar demostrado que, es una violación al derecho de petición consagrado en el artículo 8 de la Constitución, que transgrede nuestro derecho a una buena administración pública en nuestro país”. Y esgrimieron: “que la obligación impuesta a los funcionarios públicos en el Artículo 8 no resucite el aforismo del antiguo derecho castellano de ‘obedézcase, pero no se cumpla’ debe incluirse, como falta grave prevista en el título tercero de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, para evitar su inobservancia en casos de la violación al derecho de petición”. La CNDH jamás respondió al documento de los candidatos inconformes, ni le dio trámite a una visitaduría; sin embargo, defendió con el silencio, la “operación petroleros” para que continuara Ricardo Aldana, como el candidato ganador de la supuesta primera elección democrática, en la renovación de la secretaría general del STPRM. Esa queja en la que se pasó por encima los derechos humanos de los opositores de Ricardo Aldana confirmó la falta de independencia de la CNDH. Apenas despuntaba el trabajo de Rosario Piedra y se alineó a la operación indicada. El dirigente sindical se institucionalizó con la cuatroté y continuó la misma forma de trabajo. Gracias a eso se mantiene a un personaje torvo de los que representan el abuso de poder de décadas pasadas, pero con la venia de la CNDH.