Dobleces
El otro relevo
Por: Israel Mendoza Pérez
@imendozape
El reciente ajuste a la estructura de Morena, con la llegada de Citlalli Hernández como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, a nivel nacional apunta a un movimiento similar o quizá más radical, pero en la Ciudad de México. A quien tienen en la mira es al dirigente en la capital, Héctor Díaz-Polanco. Son al menos tres alcaldes quienes tienen una preocupación por la grisura de la dirigencia local, de cara a los comicios de 2027. Sin embargo, quien pretende llegar como dirigente emergente a la capital es Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador parlamentario; sin embargo, sus intenciones no le alcanzan para tener un panorama y un análisis completo rumbo a los comicios en la ciudad. Su paso como dirigente nacional no es suficiente para hacer política en la capital. Los grupos de intereses en la base piramidal de Morena, los liderazgos y los alcaldes convierten al partido en una masa amorfa y con complejidades añosas difíciles de lidiar si no se tiene un trabajo de muchos años en las filas del morenismo de la capital. Ramírez Cuéllar ve difícil encajar en la terna de aspirantes al gobierno de Zacatecas, para el próximo año. Ya desistió, incluso de sus alianzas al interior de la bancada. Por ello, trae una serie de reuniones, exprofeso, con diversos morenistas de la capital para aterrizar y lanzar una estrategia electoral, aunque los filtros para posicionarse a la cabeza son más cerrados. La capital es históricamente desde hace más Su ánimo es inspirador, afirma uno de los morenistas que lo acompaña, pero la realidad es otra. Hay que tocar diversas puertas para entrar a la lucha por retener las alcaldías morenistas y arrebatarle al PAN los dos bastiones: Miguel Hidalgo y Benito Juárez. El análisis de resultados de la dirigencia de Díaz-Polanco es deficiente. Sin embargo, su llegada sirvió para evitar desbandada y choques internos tras la salida de su antecesor Sebastián Ramírez. Díaz- Polanco fue un factor de cierre de filas, pero los tiempos electorales requieren fusionar la unidad con negociación interna y luego agresividad al exterior. En este caso ni Díaz-Polanco ni Ramírez Cuéllar pueden conjuntar esos requisitos extracurriculares para la pelea por la capital. Y es que el panorama de 2027 debe ser de consolidación del partido, ya que un escenario como 2021, fue suficiente para que el partido en el poder aprenda que no puede arriesgarse con improvisaciones dirigencias sin fuerza. La reciente derrota en la carrera política de Ramírez Cuéllar, de impulsar el “Plan A”, lo dejó en una situación débil frente a los liderazgos nacionales de Morena. No tuvo las habilidades políticas ni la estrategia para convencer a los aliados para ir por una reforma que trastoca los intereses de las cúpulas partidistas. La mala operación política se notó. Además, hay más operadores políticos cercanos a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, que esperan la alternativa. Aun así, el zacatecano le tira a un cargo, pero tiene que evitar convertirse en un factor de desencuentros. Ya se verá.
