Dobleces
El parque lucrativo
Israel Mendoza Pérez
@imendozape
En casi 30 años de procesos democráticos y alternancias en la CDMX, los políticos mantienen viejas mañas y han perfeccionado, lamentablemente, el arte de disfrazar el lucro privado como “recuperación de espacios públicos”. El caso más reciente y escandaloso ocurre en la Alcaldía Miguel Hidalgo, donde el Parque Lira se ha convertido en el epicentro de una red de presunto financiamiento ilícito que apunta directamente a la Dirección General de Gobierno y Asuntos Jurídicos, encabezada por el panista César Garrido López.
El escándalo político-económico sacude la estructura de gobierno del alcalde Mauricio Tabe. No solo se trata de destape de las intenciones, el riesgo para el PAN de perder uno de los bastiones para 2027, en buena medida lo que se pone en juego es una derrota al partido desde la base interna de su militancia.
Y es que lo que se presentó como el espectáculo familiar “Alicia en el País de las Maravillas” ha resultado ser, tras una investigación ciudadana y legislativa, una maniobra financiera diseñada para inyectar recursos a la futura estructura electoral de Garrido con miras al próximo año.
Las cifras no mienten y resultan insultantes para el erario: mientras el evento privado proyecta una recaudación de 120 millones de pesos, la administración local apenas recibirá lo mínimo.
El modelo de negocio es redondo: se privatiza un pulmón verde, se restringe el acceso con vallas y alambre de púas, y se generan ganancias millonarias cuya opacidad sugiere un destino proselitista fuera de los cauces legales de transparencia.
La crisis se agudiza por la negligencia técnica. La intervención de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), que suspendió el montaje por falta de permisos ambientales y el aval del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), deja al descubierto una gestión que desprecia la normativa con tal de avanzar en su agenda económica. Estos son los puntos negativos que arrastran una administración que se encuentra en la mira de legisladores del partido en el poder.
A pesar de los sellos de clausura, la indignación social permanece firme sobre la figura de Garrido, a quien se le señala de convertir la política pública en una plataforma de negocios personales. Lo negativo de este caso es que hoy son los colonos quienes critican esta situación, pero en unos meses son electores que castigan en las urnas.
Hoy, los vecinos de San Miguel Chapultepec y Tacubaya han tomado la batuta de la vigilancia. Su exigencia ante las autoridades electorales para rastrear cada peso generado por este evento es un paso necesario. Ya pusieron el dedo en el renglón anticorrupción y el punto culminante puede estallar en los intereses del partido blanquiazul.
En la actualidad y a esta altura de la administración actual, no se puede permitir que los activos ambientales de la ciudad sean utilizados como combustible financiero para ambiciones partidistas.
El Parque Lira no es una caja chica; es un derecho ciudadano que hoy demanda justicia y transparencia, y eso se lo van a aclarar al panista César Garrido López.
