Dobleces
Emecé y sus satélites
Israel Mendoza Pérez
@imendozape
La llamada apuesta a la independencia política de Movimiento Ciudadano, rumbo a los comicios de 2027 solo es parte del marketing político. El partido de Dante Delgado es la máxima expresión de las frases llamativas y los jingles pegajosos.
Sin embargo, la política de no alianzas solo es un disfraz. El partido que cuenta con 345 mil 842 empadronados, necesita apalancarse en varios estados, ya que Nuevo León dejó de ser el bastión principal y corre el riesgo de perderlo. Al menos hay tres grupos emecistas interesados en pelear en lo interno por la candidatura a la gubernatura y su militancia se encuentra atomizada.
Por ello es que para no ser opacada su dirigencia, con liderazgos nacionales de los partidos tradicionales, Jorge Álvarez Máynez sólo aprobó alianzas estatales. Su estrategia es la de tener partidos satélites en algunos de los 17 estados en disputa electoral, el año entrante.
Álvarez Máynez evita que le quiten protagonismo. Esa es su estrategia personal. Por ello es que las negociaciones con partidos políticos estatales comenzaron y entre las condiciones están que los candidatos fosfo-fosfo lleven mano y cuenten con el respaldo y compromiso de militantes de otros partidos con los que se tenga alianza.
Y es que a decir de los analistas políticos, existen dos tipos de fuerzas políticas regionales, los originarios desde el estado y los residuos de partidos nacionales que perdieron el registro legal, pero se mantienen como partidos locales. Movimiento Ciudadano con más de dos décadas de existencia y de llevar a cabo una política aliancista natural, ahora, experimentará el modelo de minialianzas regionales. Esa es su naturaleza. No pelear en lo electoral solo.
Los residuos del PRD y Encuentro Solidario, forman parte de esas bases de militantes que apuestan a las alianzas. Dante Delgado los conoce, ya que con ambos partidos llevó a cabo alianzas en el pasado. Con esos aliados va para 2027.
Hasta hace unos meses, Álvarez Máynez inyectó radicalismo al partido y su postura sonaba firme, pero ya se dobló. “Ha quedado claro que el camino nunca fueron las alianzas en las que tanto insistieron los partidos de la vieja política”. Sin embargo, no toca lo local que es donde apuesta a arrebatarle al PRI, PAN y Morena algunos espacios.
La postura de las minialianzas terminó con su discurso de oposición seria y dirigente moderno. El partido regresa a sus orígenes aliancistas para compartir el poder que no pueden conseguir por su cuenta.
La subordinación de las alianzas a lo largo de la historia del partido fosfo-fosfo es recurrente. El partido no sabe vivir solo. Desde su fundación se dedicó a sumar aliados, principalmente, opositores al priísmo. Bajo ese concepto, Movimiento Ciudadano tuvo oxígeno. Todo antipriísmo fue adoptado como idea de venganza contra el partido que defenestró a Dante Delgado.
Hoy se suma el choque manifiesto contra Morena desde las epístolas de Dante Delgado. Ya son dos rivales con alcance nacional contra los que se enfrenta por eso va con partidos de menor perfil, pero que le pueden salvar el registro, ya que ese es su verdadero modus vivendi.
