Banner

El medio que cubre todo Coahuila

3 de abril de 2025
Opinión

Dobleces

Dobleces
  • marzo 26, 2025

Naranja fermentada

Israel Mendoza Pérez

@imendozape

El caso del narcorancho en Teuchitlán, Jalisco, alcanza, sin dudarlo, a Movimiento Ciudadano. El partido dirigido por Jorge Álvarez Máynez tiene una responsabilidad histórica y moral con las víctimas y sus familiares por el presidente municipal, José Ascención Murguía Santiago. 

Achicarse como partido político o distraer la opinión con magnos eventos como el del domingo 23, en el que se congregaron los emecistas alrededor de Luis Donaldo Colosio Riojas, es evadir la realidad. El partido fosfo fosfo tiene un alcalde en riesgo.

El munícipe emanado de las filas de movimiento Ciudadano José Ascención Murguía Santiago, ha estado en tres periodos como presidente municipal de esta región, en los últimos 15 años. Su primer periodo fue de 2012 a 2015 y las subsecuentes son: 2021-2024 y 2024-2027.

Desconocer o ignorar la existencia del narcorancho es una omisión política y de seguridad tras los hallazgos que llevaron a cabo los colectivos de madres buscadoras. Murguía Santiago debería ser el primer político en pedir licencia y atenerse a una investigación con la creación de una comisión especial local. No le funciona al proyecto del gobernador Pablo Lemus.

Y es que el fiscal de Jalisco, Salvador González de los Santos propuso que “en conjunto con el gobierno Federal, se instale una ‘comisión de la verdad’, a fin de dar certeza y confianza en los resultados de las investigaciones en la que participen madres buscadoras, colectivos, organismos internacionales, universidades, organismos de derechos humanos y observadores, en el caso del Rancho Izaguirre. Porque nadie se lava las manos en Jalisco y queremos que se conozca la verdad”.

El partido naranja se encuentra en un aprieto por el silencio del alcalde José Ascención Murguía, ya que desde 2024 se detuvieron a 10 presuntos plagiarios en el rancho y se liberaron a dos personas privadas de su libertad. Reducir su responsabilidad, exhibe la debilidad de la presidencia municipal frente a la inseguridad y su papel como autoridad queda en entredicho.

Jorge Álvarez Máynez tiene, en Jalisco, un partido sumido en la sospecha por la pasividad del alcalde Murguía Santiago en lo externo, frente al caso del rancho Izaguirre, y en lo interno, los choques entre la coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano, Mirza Flores y el alcalde de Zapopan, Juan José Frangie es otro elemento que va en contrasentido del gobierno de Pablo Lemus. 

Los liderazgos de Movimiento Ciudadano, en la entidad, están alejados de comportarse como un partido en el poder. Esta crisis es el ejemplo más claro que el partido solo funciona y se institucionaliza bajo las órdenes de una dirigencia caudillezca como la de Dante Delgado.

Lo que se vive hoy en el partido naranja es una crisis por la falta de cuadros fuertes. Los dos alcaldes y la dirigente estatal del partido ignoran a Álvarez Máynez. Su disfuncionalidad política está a la vista. El partido naranja se “fermenta” en tierra tapatía y corre el riesgo de que 2027 no consolide su crecimiento y el caso Teuchitlán tarde o temprano lo arrastrará.