Con-ciencia y sin corbata
¿+ O –?
Emiliano Calvert
Hay una escena que se repite en empresas muy seguido.
Alguien levanta la mano en junta:
“Necesitamos otro canal de ventas.”
Todos asienten.
Suena lógico.
Suena estratégico.
Suena… productivo.
Se abre el canal.
Y de alguna manera, pasa lo siguiente:
las ventas no suben,
el equipo se parte en dos,
los leads se duplican,
y ahora nadie sabe quién atiende qué.
Felicidades.
Acaban de vivir la Paradoja de Braess.
En 1968, un matemático alemán, Dietrich Braess, descubrió algo interesante: agregar una carretera nueva a una ciudad congestionada puede empeorar el tráfico.
No para algunos.
Para todos.
La lógica dice: más caminos, menos tráfico.
La realidad es: más caminos… más caos.
Porque la nueva vía no distribuye mejor.
Redistribuye peor.
Los ejemplos reales ayudan más.
En Stuttgart construyeron nueva infraestructura vial de primer mundo.
No mejoró nada… hasta que cerraron parte de la autopista nueva.
En Seúl, demolieron una autopista de seis carriles para recuperar un río.
La gente pensó que estaban locos.
El tráfico mejoró.
En Nueva York cerraron la calle 42 en 1990.
La congestión bajó.
Quitaron cosas…
y el sistema respiró.
Ahora piensa en el día a día en tu trabajo
¿Cuántas juntas tienes que existen para “alinear al equipo”…
pero terminan desalineándolo más?
¿Cuántos grupos de WhatsApp hablan de lo mismo,
pero con gente distinta, versiones distintas y decisiones distintas?
¿Cuántos proveedores contrataste porque el anterior “no estaba dando resultados”…
sin darte cuenta que ahora nadie sabe quién es responsable de qué?
Cada decisión se tomó con buena intención.
Pero todas siguen la misma lógica:
si algo no funciona… agrégale algo.
Más presupuesto.
Más gente.
Más canales.
Más juntas para revisar las juntas.
Productividad en excel.
Complejidad en papel.
En bienes raíces esto es clásico.
Desarrolladores que venden por Instagram,
por broker externo,
por equipo interno,
por portal inmobiliario
y por el recomendado del primo.
La realidad:
el cliente llega confundido,
el precio no coincide,
y el vendedor no sabe si cerrar… o estorbar.
Demasiadas rutas para el mismo lugar.
Nadie dirigiendo el tráfico.
El psicólogo Barry Schwartz lo explicó de este ángulo:
más opciones no liberan… paralizan.
Braess lo probó con matemáticas.
Tú lo vives todos los lunes a las 9 am.
Cancelar una junta parece flojera.
Cerrar un canal parece retroceso.
Eliminar un proveedor parece problema.
Pero muchas veces,
el movimiento más inteligente que puede hacer un líder
no es sumar.
Es quitar.
Quitar el nodo que está distorsionando todo el sistema.
Quitar la capa que nadie pidió pero todos están cargando.
Quitar el “por si acaso” que terminó siendo el problema.
No se trata de destruir autopistas por gusto.
Se trata de entender algo más:
que no todo crecimiento suma,
y no toda expansión mejora.
Antes de abrir otro canal, contratar otra agencia o meter otra junta en el calendario, hazte una pregunta:
¿Esto realmente va a hacer que el sistema fluya…
o solo va a mover el tráfico a otra calle?
Porque a veces el problema no es que te falten recursos.
Es que tienes demasiados caminos…
y ninguno te está llevando a donde crees.
