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23 de enero de 2026
Opinión

Con-ciencia y sin corbata

Con-ciencia y sin corbata
  • enero 23, 2026

Jerry Jones, dueño del juego

Durante años, Jerry Jones ha sido uno de los personajes más odiados del deporte.
Demasiado protagonista.
Demasiado empresario.
Demasiado metido en todo.

El tipo de dueño que el fan tradicional aguanta… pero no celebra.

Y justo por eso la serie de Netflix Jerry Jones: America’s Team genera tanta polémica.
Porque no es una historia “divertida” deportiva.
Es una historia de poder, dinero y visión.

Y eso, en el deporte, siempre incomoda.

Los Cowboys no son un equipo. Son una empresa con casco

Cuando Dallas Cowboys todavía eran “un buen equipo con historia”, Jerry Jones entendió algo antes que muchos:

El futbol americano no se gana solo en el campo.
Se gana en branding, distribución y monetización.

Mientras otros dueños pensaban en jugadas, Jones pensaba en licencias.
Mientras unos hablaban de tradición, él hablaba de expansión.
Mientras muchos cuidaban el status quo, él quería romperlo.

No compró un equipo.
Compró una marca dormida… y la despertó a billetazos.

El pecado original: tratar a la NFL como industria

Jerry Jones fue de los primeros en empujar ideas que hoy parecen obvias, pero en su momento eran casi sacrilegio:

  • Convertir al equipo en una marca global, no local.
  • Elevar el merchandising a nivel corporativo.
  • Exprimir patrocinios como si fuera Fórmula 1, no high school football.
  • Transformar el estadio en una experiencia de consumo total.

Hoy todos lo hacen.
En los noventa, lo criticaban por “romper la esencia”.

Lamentablemente: la esencia no pagaba las cuentas.

Cuando uno gana, todos ganan

Este es el punto que muchos fans odian reconocer:

Jerry Jones no solo hizo ricos a los Cowboys.
Hizo más rica a toda la liga.

Su modelo obligó a otros dueños a ponerse serios.
Subió el valor promedio de las franquicias.
Presionó mejores contratos televisivos.
Ayudó a convertir a la NFL en el monstruo financiero que hoy domina domingos… y balances.

La NFL moderna no se explica solo por el talento en el campo (que año tras año vemos atletas más impresionantes).
Se explica por decisiones empresariales… como las de Jerry Jones.

¿Y los campeonatos?

Aquí viene la parte que duele.

No, Jerry Jones no ha ganado todos los Super Bowls que quiso.
No, su gestión deportiva ha sido cuestionable muchas veces.
No, no es el dueño más querido ni el más discreto.

Pero el juego que él decidió jugar no era de una temporada.
Era de décadas.

Y en ese juego (el largo, el estructural, el económico)
lo ganó hace tiempo.

En fin…

Puedes cuestionar a Jerry Jones desde la televisión de tu casa.
Eso es parte del juego.

Pero los números cuentan otra historia.

Hoy los Dallas Cowboys son la franquicia deportiva más valiosa del mundo, con valuaciones que superan los 9 mil millones de dólares, liderando ingresos año tras año, incluso en temporadas sin campeonatos.
Y, en paralelo, la NFL pasó de ser una liga fuerte en EE. UU. a convertirse en una de las industrias deportivas más rentables del planeta, con contratos televisivos multimillonarios, expansión internacional y un piso de valor para franquicias que hace 30 años parecía impensable.

¿Todo es mérito de Jerry Jones?
No.

¿Su forma de pensar el negocio empujó a la liga a profesionalizarse, escalar y ganar dinero como nunca antes?
Eso ya es más difícil de negar.

Tal vez la pregunta no sea si te gusta Jerry Jones.
Sino qué pesa más al final del día:
los anillos…
o la estructura que permite que toda una liga gane, crezca y se sostenga en el tiempo.