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5 de abril de 2026
Opinión

Coincidencias I

Coincidencias I
  • febrero 2, 2023

HUGO DÍAZ AGUILERA

Mañana se cumple medio año  de la tragedia del pozo El Pinabete, y también se cumplen 5 semanas del artero ataque del que fue objeto el reportero gráfico Jesús Espinoza Dávila a manos de Régulo Zapata Morales. Ambos eventos además de haber ocurrido en Sabinas, de acuerdo con la vox populi tienen más cosas en común.

Gracias al propietario del bar donde fue el ataque, el material videográfico no deja lugar a dudas de cómo sucedieron los hechos. En un ciudad con poco menos de 75 mil habitantes donde tanto Chuy como Régulo son ampliamente conocidos surge la interrogante ¿Por qué la tan marcada animadversión de la familia de Régulo a Chuy Espinoza?

Chuy gozó de las confianzas de la familia por muchos años a grado tal de encargarse de la parte política y personal de los padres de Régulo cuando éstos ocuparon puestos públicos. Sin embargo, allegados a ambos comentan que la mala leche de los empresarios hacia el reportero comenzó a inicios del año pasado y no saben a causa de que.

El asunto escaló (como debía de ser) a instancias legales- y aquí viene lo interesante- Espinoza Dávila trae de representante legal a Blanca Aurora Rico Montelongo, una experimentada de la abogacía; pero Régulo trae a un  “perro grande” (sin tono peyorativo), se trata del notario público número tres Rogelio Reséndiz Martínez.

Después de platicar con Jesús me di a la tarea de buscar a Rogelio para conocer el sentir de la otra parte, lo busqué en el peculiar número telefónico que le conocemos pero no me contestó, insistí algunos días más con el mismo resultado, hasta que eché mano de un tercero y  el abogado me regresó la llamada.

En “el pueblo” Rogelio es respetado por su efectividad a la hora de litigar, asesora en la parte legal a la familia Guadiana, fue allegado a los Montemayor, ha defendido a acusados de narcotráfico, acusados de asesinato; tal y como lo debe hacer un profesional del derecho penal.

Cuando Rogelio trae un caso, en la hospitalaria dicen “el pedito es grande”.

En las publicaciones que han hecho allegados al agresor de Chuy Espinoza a este último lo hacen picadillo, incluso hay quienes celebran las condiciones en que Zapata Morales dejó al reportero que a más de 30 días del ataque sus heridas no han sanado, la fractura de la pierna se mantiene y tiene complicaciones en uno de sus ojos donde desde se le está aplicando un tratamiento.

Los gastos médicos se siguen acumulando sin que el agredido pueda laborar para salir avante en los gastos personales y de su familia.

Cuando se supo que la fiscalía especializada en delitos contra periodistas atraería el caso Rogelio buscó a Blanca Aurora para proponerle un arreglo, incluso Rogelio le sugirió a su contraparte que el arreglo se tendría que dar aunque no quisieran, a lo que Blanca Rico le contestó que ella solo haría su trabajo hasta que su cliente se lo pidiera.

Esta columna continuará la próxima semana…