Camino a Valinor
Ni la chimoltrufia se atrevió a tanto
Por José Inocencio Aguirre Willars
¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.
En la comedia mexicana existe un personaje inolvidable que retrataba como pocos el arte de la contradicción: La Chimoltrufia. Aquella frase de “yo como digo una cosa, digo otra” parecía humor televisivo, hasta que la realidad nacional decidió convertirla en doctrina de gobierno. Hoy basta mirar el tema del fracking para comprobarlo.
Durante años, Morena construyó un discurso en contra de esta técnica de extracción energética. La presentaron como una amenaza absoluta, como símbolo de abusos ambientales y como ejemplo de todo lo que, según ellos, estaba mal en el pasado. Ya en el poder, frenaron proyectos, cerraron la puerta al debate técnico y apostaron a que bastaba la voluntad política para resolver la autosuficiencia energética.
El tiempo, sin embargo, suele ser menos ideológico que los discursos. Hoy México enfrenta retos reales: mayor demanda de energía, presión presupuestal, necesidad de inversión y competencia internacional. Y entonces aparece la sorpresa: aquello que ayer era impensable, hoy vuelve a ponerse sobre la mesa. El fracking, ese mismo que condenaban, ahora comienza a parecerles opción.
En Coahuila este debate nunca debió tratarse con dogmas. Nuestro estado cuenta con potencial energético relevante y con una ubicación estratégica para detonar inversión, empleo y desarrollo. Siempre hubo una postura más sensata: analizar con seriedad, exigir controles ambientales estrictos, aplicar tecnología responsable y aprovechar oportunidades sin caer en extremos. Ni satanizar por consigna, ni aprobar sin reglas.
Ese debió ser el camino desde el principio. Porque gobernar no consiste en destruir lo anterior para después reconstruirlo con otro nombre. Gobernar exige visión, constancia y honestidad intelectual para reconocer que la realidad no se acomoda a los eslóganes.
No hay problema en cambiar de opinión cuando cambian los datos. Lo cuestionable es detener el progreso por razones ideológicas y, años después, regresar a lo mismo que antes se atacó. México no necesita improvisaciones energéticas. Necesita rumbo.
Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.
