Banner

El medio que cubre todo Coahuila

26 de febrero de 2026
Opinión

Camino a Valinor

Camino a Valinor
  • febrero 26, 2026

¿La culpa es de Calderón?

José Inocencio Aguirre Willars

¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.

Este fin de semana México vivió un episodio que dejó, literalmente, al país en llamas: el abatimiento de uno de los líderes del crimen organizado más buscados del mundo, Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho”. Un hecho que remece la agenda nacional cada que ocurre, pero que obliga a preguntarnos una vez más: ¿qué hemos logrado en seguridad después de tantos años de discursos y promesas?

Desde que el partido en el poder llegó a la Presidencia con la bandera de los “abrazos, no balazos” se prometió que la paz sería una realidad inminente e inmediata. Se dijo que la violencia heredada sería cosa del pasado, que el enfoque distinto traería resultados distintos. Sin embargo, después de un sexenio y parte de otro, los hechos son innegables: el esquema ha fracasado rotundamente y la inseguridad sigue siendo una herida abierta para millones de familias mexicanas.

Es tiempo de dejar de buscar culpables en las administraciones anteriores, como si los errores del pasado exentarán de responsabilidad al presente, y enfrentar con honestidad la realidad. La seguridad pública es responsabilidad de quien gobierna hoy. Nadie puede evadirla con excusas ni transferirla a ciclos que ya concluyeron. Cuando hay vidas, patrimonio y tranquilidad en juego, la tolerancia a la ineficiencia se convierte en desdén por el bienestar de la gente.

Para muestra, basta un botón. Hay ejemplos en nuestro propio país que muestran que la seguridad se puede construir con estrategia, coordinación y trabajo constante y que también pudieran escudarse en explicar el fracaso por los momentos oscuros del pasado. Coahuila es uno de ellos. Años de esfuerzo por alinear a las fuerzas federales, estatales y municipales han rendido frutos palpables. Aquí, la seguridad pública no es una frase vacía, sino una política sostenida que beneficia a familias, empresarios y comunidades enteras. El trabajo del gobernador Manolo Jiménez ha sido clave para que hoy Coahuila figure entre los estados más seguros del país, no por casualidad, sino por compromiso.

Ese contraste nos deja dos lecciones claras: primero, que enfrentar al crimen organizado exige decisiones firmes, mecanismos eficaces y acciones coordinadas; segundo, que echar siempre la culpa al pasado sólo nos aleja de soluciones reales. La responsabilidad de garantizar la seguridad pública recae en quienes hoy tienen la autoridad y los recursos para hacerlo.

México merece una estrategia de seguridad que funcione, que proteja y que dé resultados. Coahuila nos muestra que es posible construirla con visión y trabajo. Ahora corresponde a los gobernantes federales asumir su parte con seriedad, más allá de frases y consignas.

Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.