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19 de febrero de 2026
Opinión

Camino a Valinor

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  • febrero 19, 2026

El riesgo de borrar a las minorías

José Inocencio Aguirre Willars

¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.

Los legisladores plurinominales no surgieron por privilegio político. Nacieron en 1977, a partir de la reforma impulsada por Jesús Reyes Heroles, para abrir un sistema dominado por una sola fuerza y permitir que las minorías también tuvieran representación en la Cámara de Diputados.

México adoptó un modelo mixto: 300 diputados se eligen por mayoría relativa (quien gana el distrito se lleva la curul) y 200 por representación proporcional, que se asignan según el porcentaje total de votos que obtiene cada partido en el país.

¿Para qué sirve esto? Para que, si un partido obtiene, por ejemplo, 35% de la votación nacional, tenga un número de legisladores cercano a ese 35%. Es un mecanismo para que el Congreso refleje la pluralidad del país y no sólo el mapa de los distritos ganados.

Hoy se propone eliminar a los plurinominales bajo el argumento de austeridad. Pero el verdadero efecto sería político.

Hagamos un ejercicio sencillo: si únicamente existieran los 300 diputados de mayoría, el partido que gane más distritos concentraría la mayor parte de las curules, incluso si su votación nacional no alcanza la mayoría absoluta. Es decir, podría tener más de 60% de los asientos con apenas 40% de los votos.

Traducido en términos simples: millones de votos emitidos por ciudadanos que no viven en distritos ganadores quedarían sin voz efectiva en el Congreso.

La representación proporcional no es un premio para quien pierde. Es un seguro democrático para que ninguna fuerza convierta una ventaja territorial en hegemonía legislativa.

Reducir el Congreso puede sonar eficiente. Concentrar el poder puede parecer práctico. Pero una República no se construye sobre la comodidad del Ejecutivo, sino sobre el equilibrio entre poderes.

Porque cuando una mayoría circunstancial elimina los mecanismos que protegen a las minorías, deja de fortalecer la democracia y comienza a debilitarla desde dentro. Y la historia demuestra que recuperar los contrapesos siempre es más difícil que conservarlos.

Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.