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28 de agosto de 2026
Opinión

Camino a Valinor

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  • agosto 27, 2026

La alegría también transforma

José Inocencio Aguirre Willars

Autenticidad, alegría y una vida dedicada a convertir carencias en esperanza

¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.

Cuando pensamos en Dolly Parton, recordamos su voz, sus canciones, su enorme cabello rubio, los vestidos cubiertos de brillantes y esa icónica sonrisa siempre a punto de convertirse en carcajada. Fue una figura monumental de la música country y un ícono popular. Pero detrás de aquella imagen, que ella misma creó y defendió, había una mujer todavía más grande.

Dolly creció como una de doce hermanos, en una pequeña casa de las montañas de Tennessee, rodeada de carencias, pero también de música, historias y amor. Nunca negó la pobreza de su infancia, pero tampoco permitió que la definiera. Dedicó su vida a transformar aquello que le había faltado, en oportunidades para los demás.

Su padre, a quien consideraba uno de los hombres más inteligentes que conoció, nunca aprendió a leer ni a escribir. En su honor creó en 1995 la Imagination Library, que entrega gratuitamente un libro cada mes a niños desde su nacimiento hasta los cinco años. La iniciativa comenzó en su condado y ha distribuido ya más de 300 millones de libros en cinco países. Donde hubo una puerta cerrada para su padre, Dolly abrió millones.

También creó becas, combatió la deserción escolar, generó empleos en la región donde nació y apoyó a familias damnificadas por los incendios de Tennessee entre muchas otras cosas. Su generosidad no buscaba una fotografía: construía soluciones destinadas a permanecer cuando ella abandonara el escenario.

Y lo hizo siendo profundamente auténtica. En una industria dominada por hombres decidió cómo vestir, cantar y conducir su carrera. Defendió sus composiciones, conservó los derechos de sus canciones y nunca permitió que su apariencia ocultara su talento. Si alguien la subestimaba por el maquillaje o los brillantes, el error era de quien miraba, no de ella.

Dolly ejerció un feminismo constructivo, alegre, firme y positivo. No necesitó renunciar a su feminidad para demostrar su inteligencia ni a su amabilidad para defender su independencia. Con “9 to 5” convirtió una canción contagiosa en la voz de millones de mujeres sometidas a malos salarios, jefes abusivos y pocas oportunidades. Su sonrisa nunca fue debilidad: era su manera de enfrentar al mundo.

Dolly Parton nos enseñó que se puede luchar sin vivir enojado, que la alegría también transforma y que el éxito cobra sentido cuando se ayuda a otros. Quizá su legado más hermoso no esté solamente en las canciones que seguiremos escuchando, sino en cada niño que abrió un libro porque ella decidió convertir una carencia en esperanza, en cada mujer que vio en ella un ejemplo de cómo superar cualquier adversidad, en cada hombre que entendió el valor de una mujer auténtica y poderosa

Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.