Acatar en Qatar
JOSÉ INOCENCIO AGUIRRE WILLARS
¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean.
Cada cuatro años celebramos la mayor fiesta deportiva que existe, el Mundial de Fútbol. Ningún otro evento atrae a tantas personas, desata tantas pasiones y genera tantas emociones cómo esta justa mundialista. Este año, como todos sabemos, se estará desarrollando en Qatar, país con una población similar a la del estado de Coahuila, sin embargo, la designación de esta sede se ha visto envuelta en una serie de polémicas que pone en entredicho la honorabilidad de la FIFA, organismo rector y organizador del evento y de sus dirigentes.
La decisión de realizar el torneo en Qatar se da en 2010, año en que, además de Qatar, Australia, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos estaban en la pelea por ser la sede. La decisión de dónde se jugará el mundial recae en los 22 miembros directivos de la FIFA que votan durante varias rondas si es necesario hasta que exista mayoría para uno de los países candidatos. Ese año en particular se definió en una ronda final entre Estados Unidos y Qatar, saliendo airoso el país de Medio Oriente con 14 votos a favor contra 8 de su rival.
La decisión se da a favor de un país con muy poca, por no decir nula, tradición futbolística, con climas que en verano superan los 40 grados centígrados, con muchas necesidades de infraestructura deportiva y con serias observaciones por temas relacionados con los derechos humanos.
En 2015 la FIFA solicitó a Qatar modificar las fechas de la justa de los meses de verano a los meses de noviembre y diciembre a fin de tener climas más templados, esto a pesar que afectaba de manera directa los calendarios de las principales ligas de futbol alrededor del mundo.
Poco tiempo después de esta designación, 10 de los 22 miembros directivos de la FIFA se vieron involucrados en algún caso de corrupción y violación de ética, costándoles diversas sanciones y hasta inhabilitaciones en sus respectivos cargos dentro de la FIFA.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos realizó denuncias en diferentes instancias argumentando que se pagaron sobornos para asegurar los votos a favor de la designación de Qatar, situación que ha sido negada rotundamente por los organizadores.
La falta de infraestructura deportiva y turística implicó la construcción de ocho estadios, una ampliación del aeropuerto, un nuevo metro, múltiples hoteles y otras infraestructuras clave, con un costo estimado de 220 mil millones de dólares, para esto se tuvo que recurrir a mano de obra de trabajadores inmigrantes, que junto con otros extranjeros constituyen el grueso de la población del país.
Amnistía Internacional, al igual que otros organismos internacionales han documentado la supuesta explotación que recibieron cientos de miles de trabajadores que de acuerdo a estos documentos recibieron salarios muy por debajo del mercado, jornadas laborales mayores a las permitidas y tratos inhumanos por parte de los empleadores.
Un informe elaborado por el diario británico The Guardian habla de 6,500 personas que fallecieron durante la construcción de la infraestructura requerida para el mundial, el gobierno admite apenas 39 casos.
Si a esto le sumamos que en Qatar se somete a los mujeres a un trato muy desigual, ya que deben obtener el permiso de sus tutores masculinos para casarse, estudiar en el extranjero, trabajar en muchos empleos públicos, viajar al extranjero y recibir determinados cuidados de salud reproductiva así como la penalización de las relaciones de personas del mismo sexo, y la prohibición del consumo de alcohol en gran parte de las instalaciones y estadios, las dudas del por qué se eligió a este país como sede se incrementan
Lo que queda claro es que la FIFA está dispuesta a acatar lo que se diga en Qatar, el país sede tiene todo su derecho a imponer sus reglas, definitivamente la culpa no es del borracho, si no del que lo hace compadre.
Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.
