Superar el cáncer no significa necesariamente que termine el proceso de duelo, pues la enfermedad genera un impacto emocional que puede permanecer incluso después de recibir la noticia de que la persona está libre de cáncer, señaló Mariel Martínez Romero, psicóloga, durante la plática “Duelo y salud mental”, realizada en las instalaciones de Canacintra.

Explicó que enfrentar un diagnóstico de cáncer representa un proceso que trasciende la salud física, al generar repercusiones en el ámbito emocional, familiar, social e incluso laboral.

Destacó que en el caso de las mujeres, el impacto puede extenderse a todo el núcleo familiar, particularmente cuando existen hijos, debido a los cambios que la enfermedad genera en la dinámica cotidiana, por lo que una afectación en la salud física puede repercutir directamente en la salud emocional y mental, así como en las actividades y responsabilidades que anteriormente desempeñaba la persona.

Dentro del proceso de la enfermedad también existe un duelo, pues la mujer puede enfrentar la pérdida temporal o permanente de su salud, de su rutina, de determinadas capacidades e incluso de la seguridad que tenía sobre su propia vida. En este sentido, señaló que el duelo no debe asociarse únicamente con la muerte de una persona, sino también con las pérdidas que ocurren a lo largo de una enfermedad. Indicó que incluso después de que una paciente recibe la noticia de que ha superado el cáncer, puede comenzar otra etapa de asimilación, recuperación y sanación emocional.

Hizo ver qué para algunas personas, la experiencia puede representar una oportunidad para valorar más la vida y realizar cambios personales que habían sido postergados, mientras que para otras puede dejar consecuencias emocionales o económicas que requieren atención y acompañamiento. Advirtió que familiares y amigos no deben asumir que una persona está completamente recuperada solamente porque el cáncer ha sido superado físicamente.

Entre las señales que pueden indicar que persiste una afectación emocional mencionó la tristeza profunda, el llanto constante, el aislamiento, la pérdida de interés por las actividades y por convivir con otras personas, así como pensamientos relacionados con no querer vivir. Ante este tipo de señales, consideró fundamental prestar atención y buscar apoyo profesional, debido a que una persona que atraviesa un proceso de duelo puede requerir acompañamiento para adaptarse a los cambios y recuperar paulatinamente su bienestar emocional.

Resaltó además la importancia de que las empresas se involucren en el cuidado de la salud mental de sus trabajadores, debido a que las situaciones personales también tienen repercusiones en el ámbito laboral. Distracción, disminución de la productividad, ausentismo y cambios en el estado de ánimo pueden ser algunas de las consecuencias cuando un colaborador enfrenta una problemática emocional. En este sentido, destacó la importancia de espacios como Canacintra para acercar información y herramientas de salud mental a las empresas de Acuña.

Añadió que las empresas pueden asumir una responsabilidad social que vaya más allá de los objetivos de productividad, generando condiciones que permitan a sus colaboradores acceder a información, orientación y apoyo en materia de salud emocional. Atender la salud mental debe ser una tarea compartida entre las familias, las empresas y la sociedad, ya que acompañar oportunamente a quienes atraviesan un proceso de enfermedad o duelo puede contribuir a prevenir consecuencias más graves y favorecer una recuperación integral.