A los 34 años, Roberto Saucedo acumula dos décadas desafiando toros en las arenas del rodeo. Una perforación pulmonar, una fractura de tórax y casi un año alejado de las competencias forman parte de la historia de este jinete profesional originario de Saltillo, quien encontró en la monta de toros una pasión que lo ha llevado a competir en algunos de los principales rodeos del país.

Su historia comenzó a los 14 años, aunque su acercamiento al mundo ecuestre ocurrió mucho antes, cuando tenía apenas cinco años y llegó al lienzo charro Enrique González, un espacio que se convirtió en parte fundamental de su formación.

A diferencia de otros jinetes que crecieron en ranchos o dentro de familias dedicadas a las actividades del campo, Roberto nació y creció en la ciudad. Fue el único de su familia que desarrolló una inclinación por la charrería, los animales y las tradiciones vaqueras.

“Yo no soy de rancho. Yo nací en la ciudad, yo soy de ciudad, de mi familia nadie, actualmente nadie, ni antes ni ahorita, eran vaqueros”, relató.

Explicó que fueron sus compañeros y amigos de primaria quienes lo acercaron al lienzo charro, ubicado cerca de su domicilio. Desde entonces, permaneció vinculado a ese espacio, donde comenzó a desarrollar las habilidades que posteriormente lo llevarían al rodeo profesional.

“Yo soy charro, soy más charro que vaquero. En realidad, yo empecé en la charrería”, señaló.

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Para Roberto, montar toros está lejos de ser únicamente una tradición o un espectáculo. Se trata de una disciplina deportiva que exige entrenamiento constante, resistencia física, concentración y preparación mental para enfrentar animales de gran fuerza.

Su rutina incluye ejercicios en gimnasio, carreras, trabajo de equilibrio con pelotas de pilates y prácticas sobre un tonel que simula los movimientos de un toro. También monta caballos para fortalecer las piernas y mejorar el agarre que necesita durante las competencias.

Además, cuida su alimentación y recibe atención de fisioterapeutas para prevenir y atender las lesiones propias de una actividad de alto riesgo.

“Te preparas física, mentalmente, estamos en cuidados con fisioterapeutas también por los golpes y todo eso”, explicó.

El jinete destacó que quienes compiten profesionalmente deben mantenerse en condiciones físicas adecuadas durante prácticamente todo el año, debido a que participan en rodeos de manera constante, incluso cada fin de semana.

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A lo largo de su trayectoria, Roberto ha sufrido tres accidentes que recuerda como parte de los riesgos que implica la monta de toros. El más grave ocurrió hace aproximadamente 12 años, durante una sesión de entrenamiento.

Un toro lo pisó y le provocó una perforación pulmonar y una fractura de tórax, lesiones que lo obligaron a suspender sus actividades durante casi un año.

“Me perforaron un pulmón, me pisó un toro entrenando, de hecho”, recordó.

El accidente ocurrió mientras se preparaba para participar en próximas competencias y representó uno de los momentos más difíciles de su carrera, pues además de enfrentar las consecuencias físicas tuvo que permanecer alejado de una actividad que practicaba desde la adolescencia.

Sin embargo, logró recuperarse y regresar a las competencias, donde continúa activo después de 20 años de trayectoria.

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Entre las experiencias que más recuerda se encuentra su victoria en el Rodeo Saltillo de 2019, una competencia en la que inicialmente no tenía contemplada su participación debido a que los espacios se asignaban por invitación.

A pesar de ser originario de Saltillo, no estaba incluido entre los jinetes convocados. Finalmente recibió la oportunidad de competir y consiguió proclamarse campeón ante el público de su ciudad.

“Salir campeón en tu casa con tu gente y de no tener ese espacio que tanto esperaba uno, pues creo que te marca bastante”, expresó.

Para el jinete, aquella victoria tuvo un significado especial no solamente por el resultado deportivo, sino por haber conseguido el campeonato en una competencia en la que inicialmente no tenía lugar.

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Con la llegada de una nueva edición del Rodeo Saltillo, Roberto Saucedo mantiene sus entrenamientos y su preparación física con la expectativa de volver a destacar en una de las competencias que considera más importantes del calendario anual.

Señaló que los jinetes esperan durante meses este encuentro, por lo que la preparación no comienza unos días antes, sino que forma parte de una disciplina permanente.

“Creo que debes ir con la mentalidad positiva para hacer bien tu trabajo. Primero, pues conseguir tu monta y ya que sea lo que Dios quiera”, comentó.

Para el deportista, la cultura vaquera no se limita a la vestimenta ni a las celebraciones relacionadas con el rodeo, sino que representa una forma de vida para quienes practican estas actividades diariamente.

“A los que somos vaqueros se vive día con día. Los que somos en realidad vaqueros lo traemos en la sangre”, expresó.

Después de dos décadas de competencias, accidentes, recuperación y triunfos, Roberto continúa ligado a los toros y a la charrería, convencido de que la preparación y la constancia son indispensables para mantenerse activo en este deporte.

“Es uno de los rodeos más importantes que esperamos los jinetes durante todo el año”, concluyó, al referirse al Rodeo Saltillo.