La infraestructura hidráulica de Piedras Negras enfrenta una limitación que amenaza con complicar el abastecimiento durante los próximos años; el SIMAS cuenta con capacidad para incrementar la extracción de agua del Río Bravo, pero sus instalaciones de tratamiento no están preparadas para procesar todo ese volumen. El organismo reconoce que deberá realizar modificaciones y recurrir a especialistas externos para determinar cómo responder al crecimiento de la demanda.
Durante la conferencia matutina del viernes, Alexis González, responsable del sistema, informó que la demanda máxima alcanza los mil 200 litros por segundo, prácticamente la misma capacidad disponible. Ante la construcción de nuevos desarrollos habitacionales, anunció que una empresa especializada evaluará la posibilidad de recuperar infraestructura de la Planta Potabilizadora Número Uno para incorporar otros 250 litros por segundo, o bien implementar una tecnología diferente que permita ampliar el tratamiento.
El funcionario detalló que recientemente se instaló una bomba en el Cárcamo Número Uno, elevando su capacidad de impulsión a 700 litros por segundo. Sin embargo, la planta receptora únicamente puede tratar 630 litros, por lo que los 70 litros adicionales no podrán aprovecharse plenamente sin adecuaciones hidráulicas y químicas que garanticen la calidad del agua distribuida a los usuarios.
El escenario deja bajo cuestionamiento la planeación del Gobierno de Jacobo Rodríguez, pues mientras se proyectan miles de viviendas, el organismo apenas comenzará los estudios para determinar cómo ampliar su capacidad. Tampoco se han precisado los costos de rehabilitar la antigua Planta Uno ni la fuente de financiamiento. Así, el principal desafío del SIMAS ya no consiste solamente en obtener más agua, sino en contar con infraestructura suficiente para convertirla en potable antes de que la demanda supere sus posibilidades operativas.