Con el propósito de brindar a los jóvenes y a la comunidad espacios de expresión, convivencia y acompañamiento emocional a través de la cultura religiosa, la Pastoral de Danzas de la Iglesia católica impulsa actividades que contribuyen al bienestar emocional y ayudan a afrontar momentos de tristeza, informó Claudia Rodríguez Blanco, encargada de esta pastoral en Acuña.

Destacó que a través de la Pastoral de Danzas, han logrado acompañar a jóvenes que atraviesan etapas emocionalmente difíciles, por lo que reiteró la importancia de acercarlos a expresiones culturales y religiosas que les permitan encontrar apoyo y mantenerse vinculados con su comunidad. Señaló que estas actividades buscan contribuir a la prevención de pensamientos negativos, ofrecer espacios donde las personas puedan convivir y encontrar consuelo mediante la espiritualidad.

En este sentido, indicó que la conmemoración del Día de Muertos representa una oportunidad para recordar a los seres queridos que han fallecido, compartir experiencias y expresar los sentimientos de tristeza que surgen ante su ausencia. Como parte de estas acciones, la Danza Sagrada Familia participará el próximo 2 de noviembre, a las 18:00 horas, en el panteón Jardines de la Luz, donde ofrecerá una presentación en el marco de las actividades religiosas relacionadas con los 46 rosarios.

La encargada de la Pastoral de Danzas explicó que la intención es acompañar a las familias que acudan al camposanto para recordar a sus seres queridos, mediante una expresión de fe que permita unir la tradición, la espiritualidad y la convivencia comunitaria. Extendió la invitación a las personas que tengan familiares sepultados en ese panteón, así como a quienes deseen sumarse a la actividad, incluso si sus seres queridos descansan en otro lugar.

Detalló que los asistentes podrán llevar una fotografía de su familiar fallecido para colocarla en una pequeña mesa conmemorativa, como parte de este encuentro dedicado a la memoria y al recuerdo de quienes formaron parte de sus vidas. Consideró que recordar a quienes han fallecido es una manera de expresar el amor que permanece, además de permitir que las personas compartan sus emociones y encuentren consuelo en compañía de otras familias que atraviesan experiencias similares.