Con entusiasmo y devoción, miles de fieles católicos participan en los tradicionales 46 rosarios guadalupanos, que comenzaron el pasado 27 de octubre en las distintas comunidades de la Diócesis de Saltillo, informó monseñor Hilario González García. El obispo destacó que esta celebración religiosa mantiene una importante participación de la comunidad católica, luego de que el pasado 17 de octubre se realizara en Monclova el envío diocesano, al que asistieron aproximadamente mil 300 mensajeros guadalupanos. "Tuvimos el envío diocesano el pasado 17 de octubre allá en Monclova; creo que fueron cerca de mil 300 mensajeros. Yo calculo que sean alrededor de unas tres mil personas que promueven los itinerarios guadalupanos en toda la diócesis", expresó. González García explicó que esta tradición representa una oportunidad para fortalecer los lazos entre vecinos, familiares y amigos, además de fomentar la reflexión espiritual mediante el rezo del Santo Rosario. "Es una manera de reflexionar, de hacer oración, de crear comunidad. Creo que se ha mantenido el entusiasmo y la participación", señaló. Asimismo, invitó especialmente a los matrimonios jóvenes y a las familias que, debido a sus actividades laborales, no siempre pueden participar en los horarios habituales, a organizar sus propios encuentros de oración. Detalló que los rosarios pueden realizarse durante la mañana, tarde o noche, dependiendo de la disponibilidad de los participantes, sin necesidad de reunir a un gran número de personas o visitar las tradicionales 46 viviendas. "Vale hacer el itinerario familiar guadalupano en la familia, invitando tal vez a dos o tres que tengan el mismo horario", comentó. El obispo añadió que incluso pequeños grupos de matrimonios, compadres o vecinos pueden organizarse para llevar a cabo los 46 rosarios en sus propios hogares, adaptando la tradición a sus posibilidades. Finalmente, monseñor Hilario González reiteró el llamado a la comunidad católica a incorporarse a esta manifestación de fe dedicada a la Virgen de Guadalupe, destacando que lo fundamental es mantener viva la oración, la devoción y la convivencia entre las familias.