Al opinar sobre los hechos ocurridos en la Secundaria 13 del ejido La Unión, monseñor José Luis Escamilla, vocero de la Diócesis de Torreón, manifestó preocupación ante un fenómeno como es la cultura de la muerte, cuya influencia guía a los jóvenes hacia una desconexión de la realidad que deriva en un entorno de dolor.
"Aprovecho para hacer un llamado a los jóvenes y a las familias que fácilmente se dejan envolver, no sé si por promesas que resultan falsas: 'Si te metes a esto pronto te irá bien'".
"No, es a base de trabajo, de tesón, de empeño, como nosotros podemos lograr que venza la luz, estamos llamados a ser testigos de la vida, de la luz, de la esperanza", expresó.
Monseñor Escamilla definió la cultura de la muerte como el acto de poner el interés propio por encima de la vida de los demás. Y es en esos entornos donde los jóvenes, consideró, por una mezcla de ignorancia y simpatía dañina, adoptan ese tipo de creencias.
Al respecto, el vocero de la Diócesis de Torreón dijo que el momento actual plantea un reto y llama a la reflexión de los adultos y la familia, en relación al ambiente que se les brinda a niños y jóvenes.
"Que quizás hoy la vorágine de las actividades implica menos presencia de papás con los hijos, pero que los momentos que pueden estar con ellos, puedan ser de calidad, quizá la cantidad ahorita se reduzca; pero siempre que podamos, comunicar amor, siento que es una carencia, el amor que nos falta, luego el desinterés, son situaciones que nos llaman a reflexionar", concluyó el entrevistado.