Los niños tienen derecho a convivir con ambos padres y con las familias extendidas de cada uno, aun cuando la relación de pareja haya terminado, y esta convivencia no debe depender únicamente de la voluntad de los adultos, señaló Guadalupe Galván Ortiz, delegada de la Defensoría Pública del Estado. Explicó que ante una controversia de esta naturaleza, el niño puede ser escuchado por la autoridad judicial, siempre que cuente con la capacidad necesaria de acuerdo con la evaluación correspondiente.

Indicó que el menor puede expresar qué quiere, con quién desea convivir, cuánto tiempo quiere hacerlo y cuáles son las razones de su decisión. Dijo que desafortunadamente cuando una pareja se separa, en ocasiones alguno de los padres busca restringir la convivencia de los hijos no solamente con el otro progenitor, sino también con abuelos, tíos, primos y otros familiares con quienes los menores ya han construido vínculos afectivos.

Enfatizó que no se trata de una cuestión de buena voluntad de los padres, sino del respeto a los derechos de los niños, quienes son personas y tienen derecho a expresar su opinión sobre asuntos que directamente afectan su vida y su desarrollo. Manifestó que la relación de pareja puede concluir, pero eso no significa que deba terminar la relación de los padres con sus hijos, por el contrario, mantener vínculos familiares estables puede contribuir a que los menores tengan un desarrollo sano y cuenten con personas de confianza a quienes puedan acudir cuando necesiten apoyo.

En este sentido, destacó que también debe considerarse la relación que los niños mantienen con la familia extendida; muchas veces dijo, los menores están acostumbrados a convivir con sus abuelas maternas o paternas, tíos o primos, incluso porque estos familiares han participado en sus cuidados mientras sus padres trabajan.

Sobre la controversia y la via legal, indicó que la participación de los menores se realiza de manera privada ante la jueza, sin la presencia de los padres ni de los abogados, para procurar que el menor pueda expresarse con libertad. En la entrevista participan también profesionales que intervienen en el procedimiento, como la psicóloga del Centro de Evaluación, el Ministerio Público y el tutor que corresponda y recalcó que lo importante es que su voz sea tomada en cuenta dentro de las decisiones que afectan su convivencia familiar.

Aclaró que escuchar a los niños no significa que ellos puedan decidir por sí solos cuestiones que corresponden a los adultos, como abandonar el hogar, dejar los estudios u otras determinaciones personales, sin embargo, sí tienen derecho a opinar sobre situaciones que les afectan y a que su opinión sea considerada de acuerdo con su edad y grado de madurez. Señaló que durante estas entrevistas también pueden detectarse circunstancias externas que influyen en lo que un menor manifiesta.

Citó como ejemplo, casos en los que alguno de los padres ofrece regalos, como una bicicleta, patines o un videojuego, para influir en la decisión del niño sobre con quién quiere permanecer, por ello, consideró importante que la autoridad escuche directamente al menor y conozca las razones detrás de sus preferencias, en lugar de asumir que una decisión de convivencia representa necesariamente un rechazo hacia alguno de sus padres.