Durante el Festival Internacional Luz y Raíces, Dulce García compartió, en entrevista, la historia detrás de la creación de la Catrina Candelillera, representada por la joven Génesis Gabriela Aguilar, quien obtuvo el primer lugar en el concurso de Catrinas de este 2026 con una propuesta que destacó por rescatar las raíces, la cultura y la identidad de Cuatro Ciénegas.
La idea nació del deseo de presentar algo diferente, pero sobre todo auténtico, que representara a la gente de este municipio. Lejos de apostar por una catrina convencional, con vestidos elegantes y colores llamativos, la familia decidió contar una historia a través de cada detalle de su vestuario: la historia de las mujeres y los hombres candelilleros.
Se trata de personas que, con esfuerzo, dedicación y largas jornadas de trabajo, se internan en la sierra para recolectar la planta de candelilla, de la cual se obtiene una cera que durante generaciones ha formado parte de las actividades productivas y tradicionales de numerosas familias de esta región.
Cada elemento de la Catrina Candelillera fue pensado para representar el campo, la naturaleza y el trabajo de la comunidad. De esta manera, una actividad que forma parte de la memoria colectiva encontró en el arte una oportunidad para recibir reconocimiento y proyectarse ante las nuevas generaciones.
Pero detrás de este reconocimiento también existe una historia familiar de perseverancia. Dulce García relató que su hija, Génesis Gabriela Aguilar, lleva aproximadamente ocho años participando en concursos de esta naturaleza y que, en esta edición de 2026, logró obtener por primera vez un premio, al conquistar el primer lugar con esta representación.
Para la familia, el resultado significa mucho más que un reconocimiento: representa la satisfacción de haber compartido un pedacito de su historia, de sus tradiciones y de aquello que distingue a los habitantes de Cuatro Ciénegas.
Dulce García también expresó su agradecimiento a todas las personas que contribuyeron a hacer realidad el proyecto, reconociendo que detrás de la catrina hubo numerosas manos que aportaron su tiempo, esfuerzo y apoyo para materializar esta propuesta.
La Catrina Candelillera demostró que las tradiciones también pueden convertirse en arte y que las expresiones culturales adquieren un significado especial cuando representan la vida cotidiana, el trabajo y la identidad de una comunidad.
En el marco del Festival Internacional Luz y Raíces, esta creación dejó un mensaje que trasciende las celebraciones del Día de Muertos: una catrina no solamente representa la muerte, también puede simbolizar la vida, el esfuerzo de su gente y el orgullo de pertenecer a una tierra con profundas raíces.
Así, Génesis Gabriela Aguilar, con la Catrina Candelillera, llevó al escenario una parte de la historia de Cuatro Ciénegas, recordando que detrás de cada tradición existen personas, familias y generaciones cuyo trabajo merece ser reconocido y preservado.