CIUDAD DE MÉXICO.— El Gobierno federal puso en marcha una exención temporal del arancel de 10 por ciento a determinadas partes y componentes importados para el ensamble de automóviles, una medida con posibles repercusiones en Coahuila por el peso de su industria automotriz.

La disposición entró en vigor el 14 de octubre y tendrá una duración de cinco años. Su objetivo es disminuir los costos de instalación y operación de proyectos, facilitar nuevas líneas de producción y atraer inversiones al país.

El beneficio no comprende de manera automática a todas las empresas que importan autopartes. Está dirigido a compañías de la industria automotriz terminal que cuenten con autorización de depósito fiscal para el ensamble y fabricación de vehículos y cumplan los lineamientos de la Secretaría de Economía.

La exención corresponde a las mercancías clasificadas en la fracción arancelaria 9803.00.01, relativa a partes y componentes para el ensamble de automóviles.

Para Coahuila, el alcance dependerá de los insumos utilizados por las empresas y de su elegibilidad. Una reducción en los costos podría favorecer proyectos industriales, aunque por ahora no es posible anticipar inversiones.

La apertura también plantea un reto para los fabricantes nacionales de componentes. La Industria Nacional de Autopartes ha solicitado que la aplicación se delimite para evitar que las importaciones desplacen productos elaborados en México.

El punto central será que la facilidad para importar se traduzca en nuevas operaciones de ensamble y oportunidades para la proveeduría nacional. La medida forma parte del Plan México y se aplica en un contexto de presiones comerciales sobre la industria automotriz.