Con un sistema de acceso controlado, cámaras de vigilancia y un arco detector de metales, la Escuela Secundaria General número 6 Salvador Octavio Chavarría Delgado reforzó las medidas de seguridad para proteger a sus estudiantes y al personal educativo. Durante un recorrido por las instalaciones con Grupo Región, el director Javier Hernández Ramírez explicó cómo funcionan los dispositivos y los protocolos que aplica el plantel para evitar el ingreso de personas ajenas y detectar objetos que representen un riesgo para la comunidad escolar.
Desde el portón principal comienza el control de visitantes, quienes deben utilizar un intercomunicador para comunicarse con la dirección, donde el personal verifica su identidad mediante una cámara de vigilancia. Para ingresar, cada persona presenta una identificación oficial que permanece bajo resguardo hasta su salida, mientras sus datos quedan asentados en un registro que se conserva durante un mes. Además, el acceso cuenta con una cerradura magnética y códigos digitales para los docentes, de manera que la entrada permanezca cerrada y solo ingrese personal autorizado o personas previamente identificadas.
Una vez dentro, el recorrido conduce al arco detector de metales, uno de los equipos más recientes que incorporó la institución desde el inicio del ciclo escolar, el primero de septiembre. Hernández Ramírez explicó que anteriormente utilizaban detectores manuales, pero ahora el dispositivo permite revisar a los estudiantes sin contacto físico y emitir una alarma cuando identifica algún objeto metálico. Si se activa, el personal realiza una revisión de la mochila para determinar si se trata de un artículo permitido o de algún objeto que pueda poner en peligro a los alumnos.
El director señaló que las mochilas transparentes también facilitan la supervisión de los útiles escolares, pues permiten identificar con mayor facilidad lo que cada estudiante lleva consigo. Tijeras de punta redondeada o artículos de uso escolar pueden pasar por una revisión para confirmar que no representen un peligro, mientras que el registro de visitantes y la verificación de sus identificaciones forman parte de un mismo protocolo para mantener mayor control sobre todo lo que ingresa al plantel. La intención, explicó, es reforzar la prevención y actualizar las medidas de seguridad conforme surjan nuevas necesidades.
La protección también contempla las condiciones físicas de la escuela, cuyo perímetro cuenta con cercado y trabajos de renovación para cerrar posibles puntos vulnerables. Hernández Ramírez destacó que la participación de los padres de familia ha sido fundamental para mejorar las instalaciones mediante sus aportaciones voluntarias, con las que también se han fortalecido los espacios educativos y el equipamiento de las aulas. A la par, el Gobierno del Estado apoya la construcción de una nueva aula didáctica, obra que permitirá recibir de manera presencial a estudiantes que por ahora toman clases a distancia mientras concluyen los trabajos.
El director reconoció el respaldo del gobernador Manolo Jiménez Salinas, de la Secretaría de Educación, de la representante estatal Sonia Villarreal y de las familias que colaboran con la escuela, al considerar que la seguridad requiere coordinación y atención permanente. Por ello, aseguró que el plantel continuará con la revisión de sus instalaciones y la mejora de sus dispositivos, con el objetivo de que alumnos, docentes y trabajadores desarrollen sus actividades en un entorno más seguro, sin dejar de lado la responsabilidad compartida de toda la comunidad educativa.