El crecimiento urbano comienza a presionar la capacidad de abastecimiento del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS), situación que reconoció este miércoles el alcalde Jacobo Rodríguez al admitir que la infraestructura de potabilización opera prácticamente al máximo de sus posibilidades. Ante este panorama, la administración municipal contempla recuperar una planta que lleva más de tres administraciones fuera de servicio, sin presentar todavía un proyecto definido de modernización que responda a las necesidades futuras de la ciudad.
Durante su conferencia matutina, el edil fue cuestionado sobre las inversiones que podrían realizarse con los recursos del organismo para atender el incremento en la demanda de agua potable. Explicó que la construcción de nuevos fraccionamientos, particularmente durante 2027, obligará a ampliar la capacidad de producción, rehabilitar instalaciones y desarrollar infraestructura de almacenamiento mediante tanques superficiales y elevados. Sin embargo, no precisó los montos, los plazos de ejecución ni cuánta capacidad adicional se pretende incorporar.
Uno de los proyectos anunciados es la reactivación de la Planta Potabilizadora Número Uno, instalación que permanece inutilizada desde hace varios gobiernos municipales y cuya infraestructura presenta condiciones de antigüedad y obsolescencia. La intención es comenzar su rehabilitación el próximo año, aunque todavía falta conocer si resulta técnica y financieramente viable recuperar tuberías y equipos que llevan años sin operar.
El planteamiento también pone sobre la mesa la planeación técnica del organismo, particularmente la participación del subgerente operativo Ricardo Aguirre, quien acumula más de dos décadas de experiencia en SIMAS. Ante el crecimiento de la ciudad y las limitaciones reconocidas por el propio alcalde, se requieren alternativas sustentadas que permitan conocer cómo se resolverá la demanda futura y qué infraestructura necesita realmente el sistema.
Mientras la administración presume fortaleza financiera y capacidad profesional en el organismo, el reconocimiento de que la potabilización está cerca de su límite contrasta con las recurrentes fugas, fallas de drenaje y deficiencias operativas que afectan distintos sectores de Piedras Negras. La disponibilidad de recursos, por sí sola, no garantiza que las inversiones lleguen a tiempo ni que resuelvan las necesidades de los usuarios.
Jacobo Rodríguez sostuvo que los mejores gobiernos son aquellos que se anticipan a los problemas. Sin embargo, la necesidad de recurrir a una planta abandonada durante años para ampliar el abastecimiento plantea dudas sobre la planeación de SIMAS frente a la expansión urbana. Por ahora, la propuesta de rehabilitación carece de detalles públicos sobre su costo, alcance y capacidad de respuesta, aspectos indispensables para evaluar si será suficiente ante las necesidades de los próximos años.