Charlyn Corral José Inocencio Aguirre Willars El orgullo de aprender su nombre ¡Hola! Muy buenos días, tardes o noches, dependiendo la hora en que me lean. Quisiera decirles que antes de escribir este artículo sabía quién era Charlyn Corral. Desafortunadamente, no es así. Reconocerlo me lleva a preguntarme cuántas historias extraordinarias del deporte mexicano dejamos pasar. Ojalá estas líneas sirvan para conocerla y compartir el orgullo que merece su logro. El 26 de octubre, en Londres, la delantera del Pachuca recibió el premio a Goleadora del Año en la gala del Balón de Oro 2026. A sus 35 años, se convirtió en la primera mexicana en obtener un galardón en esta ceremonia, considerando tanto a mujeres como a hombres. Vale precisar la distinción: el Balón de Oro femenino, que reconoce a la mejor futbolista de la temporada, fue para Alexia Putellas. Charlyn ganó la categoría de goleadora. Entender la diferencia permite celebrar con precisión lo que consiguió. Creado por France Football en 1956, el Balón de Oro reúne una historia de excelencia: Di Stéfano, Cruyff, Ronaldo, Zidane y Ronaldinho lo han ganado. Messi suma ocho y Cristiano Ronaldo, cinco. Es uno de los mayores reconocimientos individuales del fútbol. Este año, Harry Kane, Mbappé y Lamine Yamal figuraban entre los aspirantes al premio masculino. Kane ganó ese Balón de Oro y también el reconocimiento a Goleador del Año, equivalente al de Corral. Esos nombres ayudan a dimensionar el escenario al que llegó la mexicana. Su trayectoria comenzó mucho antes que algunos aprendiéramos su nombre. Nacida en el Estado de México en 1991, jugó en la Universidad de Louisville, en Estados Unidos, y después en Finlandia. En España defendió al Levante y al Atlético de Madrid. Con Levante fue campeona de goleo en 2018, con 24 tantos. También representó a México en los mundiales de 2011 y 2015. En 2021 llegó al Pachuca. Ahí está otro motivo de orgullo: obtuvo esta distinción jugando para un equipo mexicano. Su historia muestra que nuestro fútbol femenino puede ofrecer un espacio para crecer y alcanzar reconocimiento internacional. El mérito es suyo, construido durante años. También abre una posibilidad para las niñas que quieren jugar: imaginar una carrera profesional y aspirar a ese escenario desde México. Celebrarla debería llevarnos a seguir sus partidos, conocer a sus compañeras y prestar atención durante toda la temporada. Cuando descubrimos a una deportista en una premiación, su esfuerzo lleva mucho tiempo detrás. Yo apenas aprendí su nombre. Ella llevaba años dándonos motivos de orgullo. Saludos a todas y a todos y por aquí nos vemos la próxima semana.