“Therian”, sin huella en Coahuila
LAURA ESTRADA / MIGUEL VILLARELLO
Aunque en redes sociales la tendencia “therian” parece ganar visibilidad, este fin de semana su convocatoria presencial en Coahuila dejó una imagen distinta: en Saltillo y Monclova no se concretó ninguna reunión, y en Torreón apenas cuatro personas acudieron a la Plaza Mayor. La escena contrastó con la percepción digital de un movimiento en crecimiento y confirmó que, al menos en el espacio público estatal, la tendencia no muestra un arraigo significativo.
Entre los asistentes en Torreón destacó una niña de 11 años que explicó identificarse con un lobo desde hace algunos meses. Su madre precisó que se trata de una etapa vinculada con su afinidad por la naturaleza y subrayó la importancia de permitir que los hijos se expresen, siempre con límites claros que eviten una desconexión de la realidad. También acudieron algunos adultos que portaban accesorios y realizaron dinámicas recreativas, sin que se configurara como un evento organizado o multitudinario.
El contraste entre la convocatoria digital y la escasa presencia física refuerza la hipótesis de especialistas que advierten que el fenómeno “therian” se desarrolla principalmente en redes sociales, donde la fragmentación permite la creación de microcomunidades con facilidad. En Coahuila, al menos por ahora, la tendencia parece concentrarse en el entorno virtual más que en las calles.
Especialistas analizan el fenómeno como una expresión de pertenencia en la era digital, como parte de las búsquedas identitarias propias de la adolescencia vinculadas al entorno familiar y social, y como una subcultura que debe diferenciarse del ámbito clínico para evitar estigmatizaciones o diagnósticos erróneos.
Therian, expresión de pertenencia en la era digital, no una patología: especialista
Ante el crecimiento en redes sociales de jóvenes que se autodenominan “therians”, es decir, personas que se identifican simbólicamente con animales, el psicólogo social Anderson Mathias Dias Santos consideró que este fenómeno responde principalmente a una necesidad humana básica de pertenencia e identificación, más que a una condición clínica. El especialista explicó que el ser humano tiende naturalmente a vincularse con colectivos, ya sea con su país, su región, su universidad o incluso con equipos deportivos, por lo que esta tendencia debe entenderse dentro de esas dinámicas de identidad compartida.
Dias Santos señaló que, a diferencia de décadas anteriores, las redes sociales han facilitado la fragmentación y la creación de grupos cada vez más específicos. Antes, integrarse a una subcultura implicaba un mayor costo social, como reunirse físicamente, adoptar determinada vestimenta o modificar comportamientos; hoy, dijo, basta con declararlo en el perfil o utilizar un filtro digital para formar parte de una comunidad. Esta facilidad ha permitido que personas de distintas ciudades o países conecten en torno a intereses comunes, generando microcomunidades globales.
El académico recordó que fenómenos similares han surgido en distintos momentos históricos, como los movimientos juveniles de los años setenta, ochenta y noventa. La diferencia actual radica en la velocidad y alcance que ofrecen las plataformas digitales. Como ejemplo de esta globalización de nichos mencionó el cosplay y la expansión internacional del K-pop, movimientos que iniciaron en contextos culturales específicos y posteriormente encontraron seguidores en diversas partes del mundo gracias a internet.
Cuestionado sobre si la identidad “therian” puede considerarse un tema clínico, el psicólogo —con formación de maestría y doctorado en el área social— subrayó que identificarse como tal no constituye por sí mismo una afectación psicológica. Para que pudiera considerarse un problema clínico, explicó, tendría que analizarse junto con otros factores y evidenciar una interferencia significativa en la vida cotidiana, como afectaciones en las relaciones personales, el desempeño escolar o laboral, o un gasto excesivo de tiempo, dinero y energía.
En cuanto a si se trata de una moda pasajera o de una tendencia duradera, Dias Santos consideró que la aparición de nuevos colectivos identitarios es constante en sociedades altamente conectadas. La tendencia, dijo, es que surjan nuevos grupos cada cierto tiempo debido a la fragmentación social y a la posibilidad de encontrar comunidades afines en cualquier parte del mundo. A su juicio, la identidad “therian” podría consolidarse o diluirse con el tiempo, pero forma parte de un fenómeno más amplio: la multiplicación de microcomunidades impulsadas por las redes sociales y la búsqueda permanente de pertenencia en un entorno cada vez más interconectado.
Abandono emocional impulsa búsqueda de identidad en menores; lanzan pláticas en Acuña
El abandono emocional que sufren los menores promueve la búsqueda de una identidad, derivando en fenómenos sociales como lo fueron los emos o lo que hoy son los therian, aseguró Rubén García Gurría, director de Igualdad y Equidad de Género en Acuña, quien informó que a partir del 8 de marzo darán incio a una serie de pláticas en escuelas para fortalecer la inteligencia emocional, denominada “Sanando a mi niño interior”.
Manifestó que no es un juicio sobre los padres, ya que hay condiciones socioeconómicas que obligan a ambos a salir a trabajar, sin embargo esta situación ha ocasionado que muchos menores se sientan abandonados emocionalmente, lo que favorece que busquen su propia identidad desde ese vacío, adoptando conductas o la identidad de su entorno más cercano o de los fenómenos con los que se sienten identificados.
Expresó que ese sentimiento de abandono en la niñez provoca dolor, el cual es necesario sanar para llegar a ser adultos con una identidad sana, por lo que dijo que es importante dotar de herramientas para la vida a los jóvenes a través de las instituciones de gobierno y de los centros educativos. La capacitación en inteligencia emocional favorece la resiliencia, la autoestima, la comunicación asertiva, lo que facilita su adaptación a los retos de la vida.
Lo anterior lo señaló en el marco de su participación en pláticas dirigidas a estudiantes de preparatoria, enfocadas en generar conciencia sobre la identidad y el impacto de fenómenos sociales como los llamados therian, una subcultura que —dijo— ha cobrado visibilidad y se ve amplificada por las redes sociales. Asimismo, hizo hincapié en la importancia de que los padres de familia estén presentes en el día a día de sus hijos, para brindar la guía y el apoyo necesarios en su desarrollo.
La plática “Sanando mi niño interior”, será impartida a los estudiantes del CONALEP el próximo ocho de marzo, pero añadió que de acuerdo a la solicitud que se tenga por parte de las instituciones educativas se irán programado, ya que como dependencia que promueve la inclusión, es importante fomentar el respecto hacia la identidad de las personas, pero también ser una guia para quienes transitan por una situación en la que se requieren contención y apoyo.
Therian: entre identidad adolescente y diferenciación clínica, advierte psicólogo
En el mundo existen culturas en las que es posible identificarse espiritual y psicológicamente con un animal, por ejemplo los naguales, la mitologia griega o los dioses egipcios, señaló el psicólogo Fernando Alfaro, quien expresó que la comunidad Therian es una subcultura que tiene antecedentes en esta narrativa, pero es necesario diferenciar el aspecto clínico del social para comprender el fenómeno y su impacto.
Explicó que el fenómeno comenzó a manifestarse alrededor del año 2000 y que, con el paso del tiempo, se han ido conformando comunidades en distintas partes del mundo. Señaló que hoy incluso es considerado por algunos como una moda, debido al auge y al impacto mediático y económico que ha generado. Precisó que, aunque no existe una estadística oficial sobre el número de personas que pertenecen a esta subcultura, algunos estudios refieren la existencia de alrededor de 15 grupos con hasta 400 integrantes, en un rango de edad de ocho a 18 años.
Señaló que no es necesario el uso de maquillaje o máscaras para definir a una persona como therian; sin embargo, dijo que en la subcultura actual se ha vuelto característico el uso de máscaras, correas, colas y guantes, lo que también ha generado un mercado de venta de accesorios por internet.
Indicó que existe poca información sistematizada sobre el fenómeno, aunque hay estudios de caso en los que se ha detectado que algunas personas que se identifican como therian presentan sintomatología asociada al espectro autista o al déficit de atención. Añadió que, en aproximadamente 40 por ciento de los casos analizados, se observan dificultades de socialización.
Reconoció que gran parte de la sociedad no acepta las manifestaciones de conducta de esta comunidad, lo que puede derivar en violencia digital y bullying, “que pudiera agravar aún más la condición que están presentando”. Agregó que, como comunidad, los therian no cuentan con una propuesta colectiva definida. “El entorno nos va dando experiencias y estrategias para resolver los problemas del mundo adulto; ahí es donde debemos preguntarnos si las conductas y tendencias dentro de esta subcultura les están dando recursos a nuestros jóvenes para enfrentar esos desafíos”, expresó.
Consideró que debe diferenciarse el aspecto social del clínico. “Para saber que no se trata de un padecimiento, debemos verificar que la persona sea funcional: que no tenga problemas en la escuela o en el trabajo y que estas prácticas no estén influyendo negativamente en las distintas áreas de su vida. También hay que observar que no existan alucinaciones. Como padres, es nuestra responsabilidad brindarles un entorno seguro y formativo que les ayude a prepararse para la vida adulta”, apuntó.
Sobre la licantropía clínica, explicó que se trata de un padecimiento psiquiátrico en el que la persona puede presentar alucinaciones y la convicción de ser un animal, generalmente asociado a esquizofrenia u otros trastornos que la llevan a aislarse de la realidad. Subrayó la importancia de distinguir este diagnóstico del movimiento therian, para evitar confusiones.
“Ya hemos visto fenómenos como los emos o los góticos; es parte de esa necesidad adolescente de construir una identidad propia. En algunos casos, más allá de la diversión o el hobby, esta práctica puede representar el único espacio seguro para chicos que perciben su entorno como amenazante. No podemos descartar que esta comunidad funcione como un espacio de socialización para quienes enfrentan problemas en casa o en la escuela”, comentó.
En cuanto a la validación y posible evolución de esta comunidad, afirmó que se trata de una subcultura con fuerte presencia en redes sociales, pero que comienza a trasladarse al contacto presencial mediante reuniones organizadas en distintas ciudades del mundo, incluido México. Señaló que todas las personas tienen derecho a identificarse con el grupo con el que se sientan conectadas, aunque cada movimiento genera un impacto distinto según el propósito de su búsqueda de identidad.
Finalmente, recordó otros movimientos juveniles, como el estudiantil de los años 70, que tuvo incidencia política. “Después surgieron subculturas como los emos, que expresaban una identidad ligada a la honestidad emocional y al sufrimiento compartido. En el caso de los therian, la narrativa gira en torno a la dualidad entre humano y animal; no existe un objetivo colectivo definido, sino una experiencia individual de identificación espiritual o emocional con un animal”, concluyó.
