Deudos del Pinabete: “Que se queden ahí”
MOISÉS SANTIAGO
A un año de la tragedia minera en el pozo de carbón El Pinabete, los deudos dejan todo en manos de Dios, resignados, ya que el Gobierno Federal solo ha dado excusas y promesas fallidas.
Martha Huerta, viuda de Sergio Cruz Gaytan expresó: “Dejo todo en manos de Dios, si él quiere que se queden ahí aunque me duela, que así sea”.
Martha no ha dejado ni un solo día de acudir al lugar donde perdió a Sergio, su esposo, su compañero de vida, su gran amor.
“Para mi fue apenas ayer, he estado viniendo diario aquí desde el accidente, todo el mes, despué nos retiramos y yo seguí viniendo todos los dias, hasta ahora, y no pienso dejar de venir”.
Martha ha sobrellevado el proceso del duelo y a un año de la tragedia que le arrebató a su esposo, dice estar en paz con Dios.
“Mire, yo siempre he sido mujer de tener mucha fe, yo se lo dejo a Dios, mucho tiempo estuve negándome a la posibilidad de que se queden, pues es demasiada agua, es un río… es un mar aquí…
“Pero yo hablé con Dios, me puse en paz con él, con mi esposo, porque tambien Dios sabe que vivimos muy bien, y yo solo le digo a Dios: en ti está, si es tu voluntad que lo saquen y que nos lo entreguen bien y si no, solo tu sabes el por qué”, comparte.
A pregunta expresa sobre que harán para recordarlos, dice que habrá una misa y que probablemente les lleven mariachi.
La ausencia que pesa, los recuerdos
En 365 días de ausencia, a los deudos los invaden los recuerdos y anécdotas. Josué David, hijo de Margarito Rodríguez Palomares, uno de los diez mineros atrapados, recuerda con orgullo el buen ejemplo que dejó su padre.
“El era mi orgullo nunca anduvo en malos pasos, siempre del trabajo a la casa, recuerdo que me regañaba cuando faltaba al trabajo porque él era muy responsable”.
Para Josué David ha sido difícil superar esta tragedia, pero sabe que la vida continúa y, al igual que todos, trata de mantenr la calma y de enfrentarse a lo que venga.
En este tiempo, Margarito se ha perdido de la convivencia familiar, porque eso era lo que a él le gustaba pasar, momentos en familia sobre todo con sus nietas, dice su viuda, María del Refugio.
Por cierto hace algunas semanas se le hizo una fiesta de cumpleaños a una de las niñas porque él se lo había prometido, comparte entre sollozos: “Le cumplimos la promesa a mi Margarito, porque él había dicho que festejaría a sus nietas y lo hicimos en su memoria”.
Callan el dolor
A pesar del tiempo ocurrido, las promesas incumplidas y las excusas, hay deudos que no pierden la esperanza de darles una cristiana sepultura puesto que yacen en las profundidades del Pinabete anegado con agua. Esperan que se realice ese rescate prometido que aún no se ha concretado.
Así como Josué David, Héctor Javier y Soraya, hijos de Margarito, hay otros deudos que han callado su dolor y mantienen una luz de esperanza para que se haga un rescate.
María del Refugio, viuda de Margarito, dijo que este año ha sido difícil, pero aún guarda en su memoria los momentos agradables que pasaban en familia y eso es lo que les ayuda a superar esta tragedia que no se puede olvidar.
El sentir de los deudos es el mismo: ante la desesperanza e impotencia dejan todo en manos de Dios.
“Sé que él está bien, porque está descansando, solo quisiéramos tener sus huesitos para poder sepultarlos, pero que sea lo que Dios quiera”, dice la viuda de Margarito.
